¿Es rentable ser bueno?

bondad

De vez en cuando me gusta leer los relatos de José Luis Martín Descalzo. Me ayudan mucho en mi día a día. Hace unos días encontré un archivo en mi ordenador que se titulaba “24 maneras de amar” de este conocido autor. Entre las historias estaba la de de dos hermanas, Piluca y Manoli, en un relato que tituló “¿Es rentable ser bueno?”.

A estas  hermanas José Luis Martín Descalzo les dijo en una ocasión que eran imágenes de Dios y por lo tanto tenían que tratar a los demás como si tratasen a Dios. Piluca lo tomó al pie de la letra, y así lo hacía a todo el mundo le trataba muy bien, con paciencia, perdonando…como debe de ser. Pero su hermana le hacía la vida imposible, le exigía a Piluca todo, nunca cedía, siempre se salía con la suya. Tanto que Piluca llegó a decir:  “Padre, explíquele a mi hermana que también yo soy Dios, porque así no hay manera de vivir.”

La historia de Piluca y Manoli nos ha pasado a todos. ¿A que sí? No os suena eso de “cuanto mejor me porto peor me tratan”. O “no se puede ser bueno”. Así es y es que todas las personas no somos iguales, y en la vida ya se sabe si no quieres estar discutiendo todo el día –con determinadas personas- o cedes o ya sabes que te pasa como a Piluca. Vivimos en un mundo donde el egoísmo, el yoismo, la falta de respeto, el no saber ceder está a la orden del día, y en ocasiones “no se lleva ser bueno”, e incluso cuanto más malote o malota seas más “molas”, como dicen los modernos. Más mal genio, más te respetan; mal carácter, intratable, nadie se mete contigo.

Hace unos meses hice un ruta con adolescentes, y una de las chicas le decía a una amiga: “te voy a dar un consejo, en esta vida no sirve ser sólo guapa ni buena tienes que ser muy soberbia, porque te irá mejor”. Lo decía toda confiada. Tendría 14 años las chica. Un poco preocupante, si ya tiene estos pensamientos.

No podemos construir una sociedad basada en el mal; sin buenos corazones, que compartas, que cedan, que hagan el bien; porque el mal se impone solo; el bien no se hace visible. Tener buen corazón sí es rentable, aunque nos pisoteen; nos duelan lo que nos hace, pero yo creo que se está más en paz y más tranquilo que estando permanentemente a la gresca los unos y los otros.  Al final los buenos corazones, aunque tarden en reconocerse, son los más queridos; los malos, los más temidos, y los más solos.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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4 años de moniqueilles. Primer post: Pensamientos e ideas que se me pasan por la cabeza


Un pensamiento, una idea, una reflexión, etc…todo puede tener cabida en este blog. No tiene una temática especial, porque soy muy versátil y me adapto a cualquier tema, a cualquier momento, a cualquier circunstancia…

En la vida hay muchas opciones y somos nosotros los que debemos seguir el camino. Aquí comienza un camino, la meta no se sabe…

Así empezaba un 13 de julio de 2013 este blog. Hoy 13 de julio de 2017. Han pasado 4 años y casi 360 post, y algún relato. Casi 50.000 vistas y 61 seguidores en wordpress, más los de twitter @moniqueilles, facebook y linkedin. Gracias por seguirme; gracias por leerme; gracias por estar ahí. GRACIAS A TODOS.

Mónica

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Más y peor comunicación

whatsapp

Cada vez nos comunicamos peor. Tenemos más y mejores (algunas discutibles) medios para comunicarnos y la comunicación es más difícil. Más medios. Más soledad. Más personas aisladas. Más jóvenes que no hablan con nadie; todo por whatsapp o por las redes sociales. Ya no hace falta escribir, pones el micrófono de whatsapp y a soltar el rollo…

El cara a cara ya no se lleva. Ahora quieres verme, me hago un selfie. Selfie por aquí, selfie por allá. Postureo en muchos casos. Dicen los expertos que los selfies (se suben a las redes sociles) es porque tenemos la necesidad de mostrar al mundo lo felices que somos en ese instante concreto, en ese lugar concreto. Todo comunica.

Volviendo a la comuniación. No sé a vosotros pero a mí hay algo que me “supera” y es muy habitual. Las persona s que te dan su número de teléfono y a continuación te dicen: “sólo por whatssap”. A buen entendedor pocas palabras vastan. Ya sabes qué tipo de relación quiere contigo si sólo puede hacerlo por ese medio. Me recuerda a cuando en el whatssap en el estado poníamos “sólo con wifi”, ya sabías que si no respondían inmediatamente o bastante tiempo es que no había conexión.

Yo valoro mucho el whatsapp aunque reconozco que tenemos demasiada dependencia y eso no es sano. Dicen los estudiosos que 150 veces al día y no podemos pasar más de una hora sin mirar el whatssap. Es un problema que va en aumento. Esta forma de comunicación es positiva; permite saber; conocer…e incluso soluciona muchas llamadas que son sólo mero trámites.

O quien no te conoce y de repente recibes un whatsapp normalmente pidiéndote algo. No lo veo bien…qué menos que si no me conoces me llames por teléfono y luego si quieres me escribas un mensaje…pero hay que presentarse, hay que conocerse, hay que saber cómo eres, cómo hablas, cómo lo dices…Escribir un mensaje de whatssap permite corregir, permite pensar y así no sabes cómo puede ser o es la persona con la que vas a hablar.

O quienes con el te mando un whatsapp y ya cumplo. Sobre todo si la relación es lejana o está enfriada, ¿os suena verdad? Los momentos todos los sabemos.

Se no está olvidando los medios normales; aquello que antes era lo ordinario ahora es lo extraordinario. ¿No es extraordinario ahora escribir una carta a mano? Antes era común, ahora ni se nos pasa por la cabeza. Recientemente se ha dado a conocer una carta que el Papa Francisco escribió de su puño y letra a un grupo de mujeres separadas de Toledo. Me contaba una de las mujeres que fue a la audiencia con el Papa que esa carta escrita a mano ya –antes sin hablar con él de tú a tú- ya era un regalo enorme, porque ponía de manifiesto cómo había pensado en ellas.

Que no se nos olvide aquello que nos hace tanto bien: el tú a tú, las conversaciones en grupo, en persona, la llamada de teléfono o la carta escrita a mano. Todo dice mucho de nosotros.
Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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La generosidad mueve el mundo

generosidad

Esta semana veía un programa de televisión de esos que los ves y por lo menos no piensas en otra cosa que en ver el programa. (Yo creo que a veces también es sano aunque no aprendas nada). Bueno pues en este programa salía una madre que llevaba 57 años sin cortarse el pelo porque su hija tenía una enfermedad relacionada con la alopecia y desde que tenía cuatro años apenas tenía pelo. La madre en un ejercicio de amor de madre y de generosidad inmensa para que su hija pudiera peinarle el pelo –ya que ella no podía hacerlo- había decidido dejárselo crecer. 57 años nada menos. En el programa se lo cortaron y le hicieron una peluca a su hija.

También estos días me contaban cómo una madre que estaba en uno de los programas de Cáritas había comenzado a trabajar, ganando muy poco dinero. Había decidido donar una parte para ayudar a otra familia de Cáritas. “A mí me han ayudado, ahora me toca a mí”, comentaba. Todo un ejemplo para todos. Con el sueldo de esta madre seguramente no haríamos grandes cosas, ni grandes gastos.

Son solo dos ejemplos. Conocidos esta semana. Son tantos los gestos de amor y de generosidad de personas anónimas que se producen cada día y que sólo unos pocos conocen. Estoy convencida de que es la generosidad y el amor hacia los demás –cada uno en su condición- lo que mueve el mundo y lo que mueve a la sociedad. En cada barrio, en cada pueblo, en cada ciudad, en cada grupo…hay mucha generosidad. Sí hay mucho egoísmo y mucho odio, que es lo que sale a relucir y es noticia porque ya se sabe aquello de “good news, no news”. La generosidad anónima no es noticia. El egoísmo se impone. Cada día asesinatos, muertes injustas…eso es noticia.

Cuántas madres y padres se sacrifican por sus hijos y por su familia; cuantas personas anónimas entregan su tiempo desinteresadamente para que otras personas puedan vivir dignamente; o por lo menos sonreír un día; cuántas personas –en instituciones o asociaciones- dan su tiempo, su talento, su formación o incluso su vida por los demás. Eso es amor del bueno, amor que se sacrifica. Es amor generoso que sale de sí y se entrega en los demás. Las madres lo saben muy bien.

Miremos a nuestro alrededor. Miremos a nuestra familia, a nuestros amigos, a nuestros conocidos o no…miremos bien, y seguramente que te vas a encontrar con muchos gestos de generosidad que no conocías y que hacen mucho bien. No es necesario darse gloria, pero sí agradecerlo. ¿o no?

Cuenta San Alberto Magno que existen tres géneros de plenitudes: “la plenitud del vaso, que retiene y no da; la del canal, que da y no retiene, y la de la fuente, que crea, retiene y da”. ¡Qué tremenda verdad! (José Luis Martín Descalzo. Las tres plenitudes)

 

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Amigos que polinizan

sandia

¿No sé si conocéis la planta de la sandía? ¿Y su flor? Es una flor poco atractiva y los insectos no se sienten atraídos por ella. Por eso para que polinice en la agricultura ecológica ponen a su alrededor plantas con flores más bonitas, como  el girasol o la calabaza, por ejemplo. De esta manera al ir a la flor amarilla de la calabaza también van a la de la sandía. No es una clase de botánica ni de agricultura, ni soy experta en ello, pero en las visitas al huerto ecológico de Cáritas pues aprendo esto mucho más.

Cuando escuchaba esta semana esta explicación, me hacía pensar en qué importante es rodearnos de buenas flores, de personas que como la flor de la sandía nos hagan crecer y ser mejores personas. Qué importante son los amigos, la familia y las personas sanas. Las tóxicas mejor que no polinicen en nosotros. Siempre nos encontramos con personas tóxicas, que no están conformes con nada, que por todo se quejan, que siempre están cansados, que siempre piensan en ellos, que son envidiosos, que acizañan…bueno todo lo que es tóxico.

Cuando estás rodeados de flores buenas, alegres, coloridas, a ti también te ayudan a polinizar y a crecer. Porque aprendes con ellos, te entusiasmas con ellos, colaboras con ellos, compartes con ellos…Se crece. Estas flores que están a tu alrededor –con el paso de los años – van cambiando, y los que de verdad polinizan se quedan cerca o lejos (depende de las circunstancias) pero están; y los que no consiguen sembrar en ti nada desaparecen. Pasaron en un momento de la vida, pero no se quedaron. Así son las amistades. Así somos las personas.

Nuestro jardín de la vida necesita flores grandes, pequeñas, feas, bonitas…como las personas alegres, simpáticas, más serias, más cercanas, más frías…pero necesitamos personas buenas a nuestro alrededor. Personas con las que te sientas tranquila, agusto y sin necesidad de estar con “la lanza en alto siempre”. En ocasiones, no puedes bajar la guardia. Siempre hay que estar alerta.

Finalizo con un cuento de Pablo Coehlo sobre la amistad.

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

– Buenos días.– Buenos días – Respondió el guardián.– ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?– Esto es el Cielo. – ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!– Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.

Y el guardián señaló la fuente.

– Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…– Lo siento mucho – Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

– Buenos días – dijo el caminante.– El hombre respondió con un gesto de la cabeza.– Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo– Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar. Podéis beber toda el agua como queráis.– El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.

El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.

– Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.– A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.– EL CIELO. – ¿El Cielo?– ¿Sí?– Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!.– Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.– ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el hombre.

– ¡De ninguna manera!-increpó el hombre – En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar sus mejores amigos.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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