Fechas. Más que números

calendario

8 de noviembre; 13 de agosto; 11 de junio; 15 de agosto; 16 de noviembre; 2 de noviembre.

Podría poner más, pero en este caso he puesto estas porque son fechas de un año determinado que seguramente a ti no te digan nada o sí. Para mí sí son los primeros días de los días en los que comencé a trabajar en un sitio nuevo.  Mi primer trabajo, los cambios de trabajo y hasta la fecha de pasar al paro…y el último, mi trabajo actual.

Todos recordamos fechas, aniversarios, momentos que se clavan en nuestra memoria para siempre y que por mucho que pasen los años siempre lo recordaremos. Yo recuerdo hasta la ropa que llevaba esos días. Son momentos importantes que suponen un cambio y que como todo cambio se afrontan con ilusión, con miedo y hasta con preocupación. El tiempo pasa y va pasando a una velocidad abismal,  y lo que al principio era nuevo luego ya forma parte del día a día.

Cada uno a lo largo de su vida tiene marcado momentos singulares, que aunque los haya compartido  son propios porque para ti puede ser un momento único pero para las personas que los vivieron contigo no lo fue. A mí me pasa cuando hablo con amigos que me dicen: “¿Te acuerdas de cuándo…? Y en ocasiones no me acuerdo de nada, si ellos dicen que yo lo viví lo viviría pero no conseguí retenerlo, o no me marcaría”.

No son solo fechas formadas por números, meses y años, sino que  enmarcadas en un lugar, en un contexto y en un día de la semana determinado. En un día soleado o lluvioso o caluroso o con mucho frío. En un día en el que te encontraste con tal cual persona que luego se convirtió en tu mejor amigo.  Son momentos que tienen un antes y un después, un previo y un desarrollo, que cuando lo recuerdas con los demás ellos no se acuerdan de cuándo fue porque para ellos no fue su momento o su recuerdo único, pero sí tienen guardado en su memoria lo que pasó y cómo pasó. Son momentos que guardamos en nuestro corazón y en nuestra historia.

Momentos que forman parte de nuestra historia y de nuestro caminar por la vida. En la vida personal hay muchas fechas, esas que  no hace falta anotarlas en el móvil por si se te olvidan porque te saltan solas en tu calendario personal; y en la vida laboral otras tantas, pero el día el que comienzas una nueva etapa laboral es como comenzar una nueva vida. Estrenas personas, situaciones, circunstancias…

Pasarán los años, nos haremos mayores pero esas fechas y esas fotografías del momento en el que por primera vez entraste a…y te recibió …y te sentaste en tu sitio. Con muchas canas, con muchos años y experiencia, creo que no se va a olvidar y de vez en cuando viene bien recordarlo para no perder de dónde venimos.

Seguro que tú también puedes ponerme las fechas en las que por ejemplo entraste en tu trabajo de ahora, o te quedaste en el paro, que es un gran trabajo el encontrar trabajo, muy duro y muy desalentador.  Para eso tenemos la memoria para recordar y en el recuerdo no olvidar todo lo aprendido y vivido.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Monstruos

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¿Qué monstruos estamos creando? Se preguntaba hace unos días una amiga. Había estado en unos talleres de Cáritas y decía que le había sorprendido como a los niños les encantaban las “galletas María” de toda la vida. Y ella pensaba: “y mis hijos ni las quieren, cada día exigiendo más”. Qué poco valor damos a las cosas y los jóvenes cada vez menos valoran lo que tienen y cómo lo tienen.

Y en una charla con adolescentes estaba hablándoles del compromiso y de cómo hoy no está de moda estar comprometido con nada, ni consigo mismo. El compromiso es algo anticuado. Yo les preguntaba: ¿Estáis comprometidos con algo? (antes habíamos definido que era el compromiso). Y no sé parecía que les estaba preguntando qué había en el espacio porque era como una pregunta un tanto absurda para ellos. No estaban comprometidos con nada, porque nada era más importante que ellos mismos y su mundo. ¿Hay hambre? ¿Hay desastres? ¿Hay violencia?  ¿Hay incendios que provocamos? ¿Hay injusticias? Sí ¿Y qué? Me comentaba uno.  Como no les afectaba directamente no les incumbía.

Pendientes de ellos mismos, creyéndose el ombligo del mundo, donde siempre hay que ganar y ganar, y donde las familias por no regañar y por no educar a tiempo y a destiempo permiten estas actitudes y estos comportamientos. Sorprenden y preocupan pero mucho.

Con una sociedad sin valores; con una educación que se promueve cada día más ilógica y sin sentido alguno; creyendo normal lo que es anormal. Una sociedad en la que ya nada es como antes y lo de antes está mal porque otros piensan que no es así. Y seguiremos creando monstruos exigentes; monstruos egoístas e individualistas que son capaces de todo por conseguir sus objetivos; monstruos que no conocen la verdadera libertad pero sí el libertinaje; monstruos que su fin de semana es beber y que no me molesten; monstruos adictos al sexo y al juego; monstruos que acuden a la violencia cada vez que van contra sus objetivos; monstruos que no respetan la familia, ni la familia…

Afortunadamente no todos los adolescentes son así. También los hay con valores, y en muchos casos incomprendidos por los que no lo tienen y por los seres humanos en general. Lo normal hoy ya no es normal.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Compromiso vs obligación

responsabilidad

La  palabra “compromiso”  deriva del término latino compromissum y se utiliza para describir a una obligación que se ha contraído o a una palabra ya dada (del portal definicion.de). Creo que la definición de compromiso es muy sencilla y clara: obligación que se ha contraído. Adquirimos cada vez que nos comprometemos con algo o con alguien obligaciones –más o menos flexibles- pero obligaciones.

Sin embargo no terminamos de creernos lo del compromiso. Hay quienes no les gusta nada lo de estar comprometidos con alguien o con algo, y prefieren ir por libre. Perfecto. Respetable. Personas que prefieren su independencia en todos los sentidos sin tener que rendir cuentas a nadie.

Pero hay quienes adquieren compromisos con facilidad. Imposible que digan que no. Están en todo pero al final no están en nada, porque un compromiso implica una obligación. No es ser, es estar y estar con todas sus consecuencias. Estar para lo bueno, estar para lo malo, estar por estar no es suficiente. Estar por rellenar una ficha o un grupo o algo, pues no.

Vivimos en una sociedad que ya nos dice tenemos demasiados compromisos: con Hacienda, con los colegios, con las administraciones, con los bancos, con las compañías telefónicos…tantos y tantos compromisos adquiridos que no se pueden evitar.  Por eso nos cuesta comprometernos porque ya tenemos suficientes obligaciones que tenemos que cumplir sí o sí como para encima comprometernos con algo más que hago porque yo quiero. Es un pensamiento respetable.

Pero si te comprometes; si dices que sí a algo en el que no estás tú solo sino que implicas a más personas comprométete con todas sus consecuencias, o sólo cuando sea posible (pero queriendo). Lo malo es que hay quienes están “comprometidos” pero nunca nunca pueden; siempre están ocupadísimas; siempre están en otros sitios justo en ese mismo momento; tienen tanto trabajo; o como se suele decir “no les da la vida”. A otras personas que de verdad quieren, que están comprometidas al 100% tampoco “les da la vida”, pero esa vida se estira y se saca tiempo para ese compromiso. Hay quienes tienen miles de ocupaciones y están porque buscan el tiempo, le rentabilizan, priorizan…El compromiso es responsabilidad, allí dónde estemos y con quién estemos.

Hay compromisos impuestos y adquiridos pero otros voluntarios. Los voluntarios deberían ser responsables, con disposición a hacer, a estar pero hacer…No sirve sí estoy pero no hago nada. Hay quien dice: “sí estoy pero como si no estuviera”. Pues entonces no está…

Cada uno en su ambiente, en sus grupos, en sus compromisos o incluso en su familia sabe dónde está el compromiso de cada uno o no. Sabe dónde está su compromiso; el nuestro con el vuestro.

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Centro de atención

personas

Hace unos días me encontré con un artículo titulado “11 cosas que hacen a una mujer realmente hermosa”, publicado en Catholic-link. Estaba datado en 2015. De las 11 cosas que se pueden aplicar tanto a un hombre como a una mujer, me gustó mucho esta: “Tu naturalidad que no busca ser el centro de atención”. Y es que cada vez más nos imponen ser como otros quieren que seamos, sin ser nosotros mismos; sin pensar por nosotros; sin tener certeza de ciertas verdades…tanto que así estamos sin saber si es sí o no o suspenso.

La naturalidad ya no se lleva y aquel qué es natural se le considera un tanto raro. Hay quien dice “es así o Fulanito o fulanita es así”. Por que a lo mejor es natural y actúa como considera, que no quiero decir que esté bien o esté mal. Yo pienso que porque uno sea de una determinada manera no tenemos porqué aceptar determinados comportamientos.

Pero si esa naturalidad te lleva no ser el centro de atención todavía mejor. Estamos rodeados de personas que les gusta llamar la atención de alguna u otra manera. Todos sabemos cómo quejándose, lamentándose, siendo protagonistas de todo, sabiéndolo todo, haciéndolo todo bien…Estas personas que sólo buscan estar en el centro de atención causan muchos problemas. La falta de humildad, la falta de sencillez y el “yoismo” (hasta hay anuncios que proclaman el yoismo) nos hacen mucho daño porque nadie ya es capaz de ceder; llegan las envidias, las competiciones personales, el orgullo;  A nadie le gusta quedarse atrás ni estar en la sombra. A mí me enfadan cuando dicen “total si no me han visto no sé para qué he ido”. Depende de qué pero en ocasiones no siempre nos tenemos que hacer presente para que nos vean.  A todos nos gusta nuestro minuto de gloria.

Se nota mucho cuando una persona busca ser el centro de atención, en todos los grupos o reuniones hay quien es el centro de atención; hasta en los grupos de niños hay quién sobresale. En ocasiones cultivamos también nosotros los centros de atención, prestándoles atención, incluso cuando no las tienen.

Las personas que buscan ser siempre el centro de atención se encuentran –creo yo- siempre luchando en cómo conseguir serlo y cuando no lo son porque se ven desplazadas se sienten tristes, desanimadas, y todo se vuelve en su contra, según ellas. Uno no puede ser permanentemente el centro de atención. Imposible de sostener. Hasta los artistas se retiran cuando su centro es sólo ellos.

¡Con lo fácil que es estar en la sombra! Igual que hay muchos centros de atención hay muchas sombras que trabajan, que hacen, que actúan y que gracias a ellas salen las cosas y no son el centro de atención. Son naturales y son normales. Cuando las encuentras no se dejan escapar porque son verdaderas personas.

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La gratitud, siempre

GRACIAS

“Las personas felices practican la gratitud”. Lo he leído en un artículo del 28 de septiembre de Alfa y Omega.

Esta semana he visto en la televisión que un ingeniero que tras quedarse en paro optó por dar las gracias en vez de estar todo el día lamentándose de su situación y creó una aplicación del móvil que se llama “100Thanks”. Entre sus objetivos se encuentra el de ayudarnos a dar las gracias ya que por olvido, por orgullo, porque no lo vemos necesario, pues no lo hacemos.

Dar las gracias tiene que ser algo innato en nosotros. Si una aplicación de móvil nos ayuda a darlo, pues adelante; pero tendría que salir del corazón. Las personas felices sí que yo creo que practican la gratitud porque todo lo que lo que les sucenden lo consideran un regalo;  y además ayuda a fortalecer las relaciones entre las personas.

La gratitud debería enseñarse desde niños. Todo nos viene dado aunque pensemos que nos lo hemos ganado por nosotros mismos, que sí que también pero si Dios no nos hubiera dado unas cualidades, unos momentos, unas circunstancias, unas ocasiones, unos amigos, una familia quizás no nos hubiéramos ganado lo que tenemos.

Yo en muchas ocasiones cuando alguien sin conocerme me hace un favor o me hace fácil tal cual cosa siempre pienso “si es que no tenía por qué hacerlo y lo ha hecho”. Pues claro, unos para otros. Y por eso siempre gracias. Gracias por escucharme, gracias por aguantarme, gracias por estar ahí, gracias por ser atento, gracias por acompañarme, gracias por orientarme, gracias por darme este regalo, este detalle, este consuelo…tantas y tantas cosas que tenemos que agradecer a los demás a lo largo del día, que si lo hicíeramos seríamos más felices.

Esta semana conocí a Luis que es una persona que está en el albergue en Toledo. Contó su testimonio que nos dejó impresionados porque de tener una vida acomodada, el alcoholismo le llevó a la situación en la que se encuentra. “Es muy fácil perderlo todo”, decía en el testimonio, y “cuando lo tienes todo piensas yo me lo he ganado, es todo mío”. Y comentaba  “de todo a nada”. Ahora sí sabe lo que es nada y sabe que ese nada muchas veces es un gracias porque se ha levantado, porque está acompañado…porque después de estar 33 días en coma ha salido adelante. ¿Hay que ser agradecido? Él decía: tengo muchas razones para estar agradecido. Para dar gracias a Dios por esta oportunidad. Para dar gracias a Dios por todas las personas que le han ayudado sin juzgarle…

¿Es bueno ser agradecido? ¿Es bueno practicar la gratitud? Fuera el orgullo, fuera la soberbia, fuera todo aquello que nos impide decir: GRACIAS. Cuanto más se practica mejor sale, y al final es algo innato, que se siente  y que se hace con naturalidad.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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