Mis miedos

miedo

El miedo está siempre presente en nuestras vidas. Me refiero a los medios personales. ¿Hay alguien que no tenga miedo?  Yo reconozco que tengo muchos miedos…

¿Qué es el miedo? Dicen que es una emoción, aunque el Diccionario de la Real Academia lo define como:  Angustia por un riesgo o daño real o imaginario y recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Una emoción o una sensación, lo que sea, pero el miedo está en nosotros.  He leído que “las personas que no tengan miedo están en peligro”.

Miedo a lo desconocido

Miedo a cambiar

Miedo a la enfermedad

Miedo a la soledad

Miedo al ridículo

Miedo a viajar

Miedo a las alturas

Miedo al que dirán

Miedo a fallar

Miedo a no saber

Miedo a caer

Miedo a los animales

Miedo a la oscuridad

Miedo al agua

Miedo al rechazo

Miedo a no superarlo

Miedo a…

Tantos miedos, (que no son lo mismo que las fobias)  a veces incontrolables que no sabemos por qué vienen, o sí, porque una vez nos fue mal y provocó la inseguridad y de la inseguridad al miedo. Seguramente cuando hablemos con un psicólogo o con un entendido no lo llamará miedo, será otra cosa, pero para los que no sabemos de términos lo llamamos miedos. Los miedos cambian, a veces los superamos, otras veces somos incapaces, otras veces los compartimos…los miedos personales que nos previenen (o eso creemos) de los peligros que nosotros mismos vemos o nos creamos. Dicen los expertos que la “función primordial de esta emoción es mantenerte alejado de los peligros y asegurar tu supervivencia lo máximo posible”.

…los miedos de cada uno. Porque trabajemos por quitarnos los miedos y porque no surjan más.

“El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente”. Alonso de Ercilla y Zúñiga.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno
P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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La ilusión de la vida

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Qué alegría ver a los niños cómo disfrutan la Navidad, cómo  tienen una gran ilusión de ver a los Reyes Magos. En su inocencia reina la ilusión. La ilusión por cómo serán los Reyes Magos; qué traerán…La magia de los Reyes Magos no se debería desvelar nunca.

Yo disfruto mucho con las personas que se muestran ilusionadas, porque al final te contagian su ilusión y vives lo que les gusta. Hay tantas personas que tienen tanta ilusión que es imposible decirles que no cuando te implican en su sueño.   Es increíble mirarlos a los ojos y saber que están disfrutando con lo que hacen. Se nota muchísimo cuando alguien ama lo que hace, porque los demás lo notan, y también se nota cuando quien hace algo no le gusta. Dicen que de ilusión también se vive, y qué bien hace…(siempre que aterrices).

Según la Real Academia Española, una de las cuatro definiciones de ilusión es “esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo”. Me gusta esta definición porque la que dice “concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos”. Es cierta, y es real, pero prefiero no pensar en ello, aunque a veces ser demasiado ilusos nos hace sufrir en exceso.

Hoy quiero reflexionar en algo positivo, por la ilusión esperanzadora de algo atractivo, por ese sueño que queremos lograr. Porque es como el motor del corazón.

La ilusión es uno de los ingredientes que tiene que tener la vida. Siempre hay que vivir con ilusión, por algo. Ojalá pudiera ser así. No tenemos porqué tener grandes ilusiones, algunas inalcanzables, pero sí reales y posibles, dentro de nuestras posibilidades. Ilusión de los niños por ver tal y cual cosa, por todo aquello que resulta nuevo. En el mundo actual hemos perdido la capacidad de ilusionarnos y de sorprendernos. Ya parece que todo se sabe. Ya no te ilusiona ir de viaje porque lo puedes ver por internet; todo o casi todo es alcanzable.

En nuestro día tenemos que estar ilusionados por algo  o con alguien, aunque encuentres desencantos y decepciones; ilusiones que muevan nuestro mundo y nuestro corazón.  Como cuando éramos niños que estábamos deseando que vinieran los Reyes Magos, la ilusión por que llegaran los Magos; o la ilusión del que emprende un viaje porque lo va a pasar y conocer nuevos mundos; o la ilusión del que comienza algo nuevo; o la ilusión por ese trabajo que ahora no es como yo quisiera pero que con el ánimo de poder conseguirlo trabajo para ello; o la ilusión de quien conoce a alguien nuevo, por saber cómo es; o la ilusión por esperar a un nuevo miembro de la familia…

No tiene por qué sólo cosa de niños tener ilusión. La ilusión no tiene edad. Es de todos. Si todos los días nos propusiéramos una esperanza atractiva, para conseguir, seríamos más felices; el motivo de la mañana, aunque fuera algo insignificante, como intentar estar alegre, o no enfadarme hoy; o pase lo que pase conservar la calma. Todo el que empieza algo lo hace con ilusión, o por lo menos eso se dice…Son ilusiones, reales, posibles.

Ilusionarnos dónde estemos y con quién estemos, aunque las condiciones a veces hacen complicado vivir de ilusiones. Es mejor tener los pies sobre la tierra, pero ¿por qué no ilusionarse para poder alcanzar eso o aquello? ¿por qué no hacerlo? ¿por qué no intentarlo? Las personas ilusionadas orientan su vida a conseguir aquello que anhelan, y son personas vivas, activas, que quieren lograrlo.

Todos tenemos alguna ilusión, si no es para nosotros mismos es para los seres queridos. A lo mejor ya estás en una etapa de tu vida en la que crees que ya lo has alcanzado todo, pienso que siempre hay algún reto que conseguir;  o estás tan desencantado de todo, que para qué ilusionarse si nunca llega lo que quiero o deseo; o encuentras escollos en los demás que te provocan desilusión –cierto la vida no es fácil-…pero ilusionarnos nos hace estar jóvenes y querer vivir más.

La mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones… Por un año 2018 lleno de ilusiones.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno
P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Querido 2018

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Querido amigo 2018:

¿Qué tal estás?

Con el 1 de enero nos saludamos por primera vez. Estaremos juntos 365 días. ¿Sabes? A mí no me gustan mucho los inicios de año porque me generas incertidumbre. No sé cómo te vas a portar; si vas a ser bueno o vas a ser travieso. La incertidumbre genera inquietud. Seguro que tendremos juntos momentos de todo tipo: días de alegrías, de penas, de dolores, de risas, de sufrimientos, de compartir, de estar y seguir todo igual, de esperanza, de felicidad, de enfados, de no saber qué hacer, de esperanza… Días para  emprender nuevos proyectos, días para olvidar, días para conocer a nuevas personas, días para perdonar, días para soñar, días para despedir, días….en fin para todo. Un año es tan largo y tan corto a la vez.

Te doy la bienvenida con la esperanza de que sea un año de muchas buenas noticias y mucha salud para todos. Con los años te das cuenta de que pedir salud es lo más importante, y también aprender de la enfermedad y de lo que Dios nos dé, lo bueno y lo malo.  La enfermedad nos toca a todos, el sufrimiento llega y te hace crecer y valorar más aquello que tienes. Un día llega casi sin esperar y todo cambia. Todo lo empiezas a ver de otra manera. Los miedos se hacen protagonistas.

Mucho trabajo, claro que sí. Trabajo digno. Trabajo para todos y para aquellos que este 2017 lo despiden sin el, esperando que 2018 les sorprenda con ¿Quieres trabajar? Ojalá poco a poco nos vayamos recuperando de esta terrible crisis que todavía permanece, aunque ya no sea noticia.

Mucha paz para todos; para todos los pueblos. Que aquellos que sufren las injusticias de la guerra y de los que tienen el poder puedan vivir con tranquilidad y felicidad. Mucha paz para aquellos que están perseguidos por alguna razón; mucha paz para aquellos que no son queridos por pensar de una determinada manera; mucha paz para todos aquellos que no la encuentran. Paz para todos los que sufren algún tipo de violencia. Paz en nuestros corazones.

Mucho amor verdadero para todos. Que nos sintamos queridos pero que nosotros también también queramos. Pedimos felicidad, pero ¿la compartiremos? ¿generaremos nosotros felicidad a nuestro alrededor? Es mi deseo tener y dar felicidad. Hay tantas personas que se encuentran solas, que no sienten el amor ni la compañía de los demás; tantas personas que están cerca de nosotros y a la vez tan lejos; tantas personas engañadas por un amor ficticio y que hace sufrir.

Querido 2018 te recibo con esperanza, con la esperanza puesta en Dios, que sólo sabe cómo será este año para cada uno de nosotros. Él nos ayudará a sobrellevar con ánimo todo lo que nos dé o no nos dé. Lo bueno, lo malo, la novedad, lo que no nos gusta, lo que no llega…

Querido 2018, que seas infinitamente mejor que 2017. Para cada uno de nosotros 2017 habrá sido de una determinada manera. Algunos siempre lo recordaremos porque hubo un acontecimiento o un hecho que marcó tu vida; porque ese año aprendiste que la vida hay que disfrutarla y que estamos de paso; porque este año conociste a la persona de la que te enamoraste o al amigo que por primera vez llegó en 2017; porque emprendiste este nuevo proyecto; o porque no salieron las cosas como esperabas…Un año de miles momentos y miles circunstancias. Un año para dar gracias a Dios, siempre.

Para todos los que me leen, para toda mi familia y amigos –y aquellos que no conozco-: Con todo el corazón ¡FELIZ 2018!.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno
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Navidad. ¿Dónde está el amor?

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Con los niños de catequesis hemos realizado una sencilla actividad navideña. Consistía en que ellos tenían que hacer las bolas del árbol de Navidad y en cada bola poner un mensaje, aquello que les saliera del corazón. Parece que los niños con su inocencia no se enteran de los problemas, de las dificultades, de aquellos hechos que les hieren. Se enteran y mucho, más de lo que nos pensamos, y cuando lo tienen que expresar o se les deja expresar sale todo aquello que guardan en su corazón.

En uno de los mensajes  un niño escribía: “Jesús que mis padres me quieran”. Y en otro: “Jesús, que no me ponga nervioso cuando me regañan mis padres”. Eran niños de diferentes grupos. A uno de los dos le conozco, y sé lo que ocurre; al otro no. Me hizo pensar: ¿Cuántas personas no se sienten queridas? ¿Cuántos niños son un estorbo para sus padres? Tantos y tantos que no lo manifiestan. ¿Tenemos alguno a nuestro alrededor? Yo tengo la certeza de que detrás de una persona continuamente malhumorada hay una falta de amor verdadero; están carentes de amigos, de personas que les pregunten ¿qué tal? Ahora que llega la Navidad se preguntan: ¿Dónde está el Amor?

Estos días de Navidad en los que nos acordamos de todos los amigos, de los más cercanos, de los que no vemos mucho, de los que ya casi ni nos acordamos de que existen y que repasando la agenda de teléfonos recordamos momentos con ellos. Estos días estamos como más preparados a querernos más, más solidarios, más generosos…Es el efecto del Nacimiento del Niño Jesús, que incluso para aquellos que no saben qué celebran en Navidad, llega. Es Navidad, ¿dónde está el amor? ¿En ti? ¿En mí? ¿En nosotros?

Estos días de Navidad que nuestro corazón está más dispuesto al amor y a pensar en los demás quizás sería bueno ver, observar y actuar en aquellas personas que tenemos a nuestro alrededor que no se sienten queridos. En ese niño que sufre, en ese adolescente que es rechazado, en ese compañero de trabajo que siempre está solo, en ese anciano que no recibe la visita de sus familiares…Un gesto de amor, de cercanía, de acompañamiento a todos nos viene bien. Que sientan que no están solos que hay alguien que está cerca, no sólo hoy sino siempre.  Eso es Navidad. Eso es celebrar la Navidad.

¿Qué tal estás? ¿Necesitas algo? ¿Por qué estás triste? ¿Te puedo ayudar? Conseguir una sonrisa a quién nunca sonríe es ya Navidad; alegrar a alguien que está triste con un villancico ya es Navidad; es estar con la familia; es hacerse niños para recibir a los Reyes Magos…

No son días fáciles porque son días en los que se notan las ausencias demasiados, días en los que todo parece que se magnifica, pero son días de vivir la Navidad, la sencilla, la del silencio, la del Amor.

¡Feliz Navidad!

“Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida”. San León Magno

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno
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El árbol de Navidad

ARBOL NAVIDAD

Ya está puesto el Árbol y el Nacimiento; ya he escrito las felicitaciones (a mano porque no me gustan las virtuales).  El árbol  siempre le ponía sola, hasta que nacieron mis sobrinas y  ahora también se apuntan a ponerlo. Yo soy muy tradicional y en el tema de la Navidad, más. Me  niego a que se pierdan las tradiciones; nuestras tradiciones y que nos impongan otras que no tienen sentido. Nosotros sí ponemos el Belén, porque recordamos una Buena Noticia, el Nacimiento de Jesús. Hasta el Árbol tiene su sentido.

Ves crecer a los niños y te das cuenta de cómo poco a poco son conscientes del tiempo de Navidad. Ahora sí son conscientes de qué es lo realmente importante en Navidad, lejos de los regalos, de las luces y de las fiestas, pero hay que enseñárselo.

Hay quien festeja pero no sabe qué festeja.  Tienes que estar aislado del mundo para no empaparte en cierto modo –porque todo invita a ello- de que vamos a vivir la Navidad. A veces se desvirtúa. Es lo que no me gusta de estas fechas que entre tanta cena, comida y fiesta nos quedamos en el vacío de no saber por qué lo hacemos.  Es una pena que ya casi no haya nacimientos; que las luces de Navidad no tengan nada que ver con la verdadera Navidad; que vayas a buscar una corona de Adviento y sólo haya Papa Noél.

Siempre pienso lo mismo cada vez que pongo el árbol de Navidad. En cada adorno va un recuerdo por todas aquellas personas que no disfrutarán de la Navidad.

Recuerdo a todos los que pasaron las pasadas navidades con nosotros y hoy ya no están y a todos los que sentirán su ausencia. Nosotros este año mi abuela. A ella también le gustaba poner las cintas a su manera en los jarrones de su casa, y cómo  los platos de cerámica también se adornaban con espumillones.

Recuerdo a todos los que están enfermos y a sus familiares y amigos porque estas fiestas las disfrutarán de otra manera.

Recuerdo a los que están desempleados. Aunque parezca que el mundo se para estos días, ellos seguirán buscando, deseando que llegue un halo de luz y esperanza. Los recuerdo especialmente porque la espera se hace larga, pero hay que seguir intentando. Algún día ¡sorpresa! Tienes trabajo.

Recuerdo en mi árbol a todos los que no tendrán calor, no tendrán un mazapán que comer, a tantas personas necesitadas de alimentos y a tantos niños que no conocerán a los Reyes Magos. Nosotros podemos ser un Melchor, un Gaspar o un Baltasar. A tantas personas que no tendrán una sonrisa y que se sentirán solas.

Recuerdo a todos los que están en tinieblas y no encuentran salida. Cada uno tenemos nuestra cruz, una cruz que hay que cargar y que no se puede comparar. Se puede compartir pero la carga de la cruz es de cada uno.

Recuerdo a todos los que están solos, a todos los que la Navidad les entristece, a todos los que no saben por qué es Navidad….

Recuerdo a los que están lejos de sus familias, a los que vivirán estas Fiestas en otros lugares, en medio de la catástrofe, de la soledad o de la misión…

Recuerdo a todos los que leen los carteles invisibles y están ahí; a mis amigos de siempre, a los que he conocido este año…porque estas fiestas son de amistad.

Finalizo con una frase que leí hace unos días que decía “que el Señor, que llega en Navidad, nos ayude a abrir bien los ojos para disfrutar de tantas cosas buenas que Dios nos regala”.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno
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