Contagiosa: la negatividad

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“La negatividad es contagiosa: Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti”. Era un titular de un artículo de una revista digital que encontré esta semana. Poco más podría escribir porque estoy 100% de acuerdo con el titular. Claro que se contagia y mucho. Quienes se muestran negativos por todo, terminan de “pegarte” su negatividad. Al final acabas viendo todo negro en aquello que quizás puede haber una esperanza.

Hay quienes se levantan negativos. El pesimismo se instala en su vida y cobra cada vez más protagonismo. ¿Qué me puede pasar hoy? Nada bueno. ¡Vamos a darle una oportunidad al día, quién sabe! ¡Vamos a intentarlo! A mí me encantan las personas a las que les propones las cosas o hacer algo -a veces así a la aventura- y siempre dicen: vale, lo intentamos. Da gusto…pero los que siempre te ponen pegas, llega un momento que dices, si la respuesta será que no.

Hace unos años leí un libro que se llamaba “El Regalo” y que se puso muy de moda. Este libro venía a decir que lo negativo atrae a lo negativo y que las personas optimistas son más felices y atraen “las fuerzas positivas”. Algo de cierto hay. Cuando todo va mal y sólo pensamos de forma negativa solo hay malas noticias; de hecho se suele decir: las noticias malas nunca vienen solas. Las positivas tardan más en llegar y cuando llegan después de haber vivido una mala época cuesta hacerse a la idea. Una amiga que llevaba muchos años en el paro por fin ha encontrado un poco de luz en su angustiada situación, por fin está haciendo un curso de empleo. Ojalá lo negativo se transforme ahora en positivo.

En este estudio que refleja la revista digital a la que me refería (www.lavidalucida.com) también se hace eco de un estudio realizado por la Universidad de Indiana que ha revelado que las opiniones de los demás nos afectan e influyen en nuestro comportamiento. Estos psicólogos han encontrado que las opiniones negativas tienen un mayor impacto y generan un cambio de actitud en comparación con las opiniones positivas.”. También 100% de acuerdo. En mi caso sí que influyen las opiniones negativas de los demás hacía mí.

Quizás estamos demasiado pendiente de lo que los demás piensen de nosotros. Por mucho que digamos ¿a mí qué me importa? ¿Yo soy yo y él es él? Sí por mucho que intentamos creerlo e incluso convencernos nos afectan. Nos cambian la actitud e incluso hasta la opinión que tenemos hacia esa persona. Hay actores que reconocen –cuando hacen entrevistas- que aunque intentan que no les afecte la crítica de algunas personas siempre les afecta. Todos tenemos nuestro orgullo.

Sí es verdad que no todas las personas que hacen una crítica negativa contra ti tienen justificación. Hay quien critica por criticar. El Papa lo ha dicho recientemente refiriéndose a los chismes. “Los chismes pueden matar”. Cuidado. Podemos opinar y si no nos gusta poder manifestarlo pero siempre desde el respeto por la otra persona. A mí no me vale aquello de “lo tenía que decir aunque te duela”. Sí, vale, pero ¿cómo me lo dices? Hay muchas formas. Y siempre intentemos que cuando haya crítica negativa la podamos justificar, la podamos argumentar y podamos ofrecer posibilidades de cambio. Lo que los demás piensen de nosotros lleva a muchas personas a cambiar hasta su modo de vida.

Todo lo negativo se contagia; la opinión negativa; las personas negativas; los temas negativos…Todo lo malo se difunde y se propaga. Qué podamos hacerle frente con la alegría y con la esperanza; con la positividad y siendo constructivos…Quién sabe a quién contagiamos con nuestra negatividad y qué daño generamos. ¿Lo pensamos?

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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La Caridad

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Es domingo. 3 de junio. Para muchas personas será eso domingo, día de descanso, día de estar con la familia, con los amigos…o día de trabajo, de estudio o día de no hacer nada. De descanso, de ocio…Un domingo da para mucho.

Sin embargo no es un domingo cualquiera. Es el domingo del Corpus Christi. Es el Día de la Caridad. Para los cristianos no es un domingo más –ya los domingos son especiales e importantes para nosotros-; para nosotros es el Día de la Caridad; Día del Amor. Y para los que somos de Cáritas #soydeCáritas es un día para hablar de Caridad, para pensar en cómo nosotros vivimos la Caridad; para reflexionar en si estamos realmente comprometidos con los más necesitados; en ver si nos molestan los pobres (que molestan e incomodan).

La Caridad es sinónimo de Amor, de amor verdadero; un amor que es cercano, que no juzga, que acompaña, que sonríe, que ayuda, que dignifica, que promociona, que trata de igual a igual, que no entiende de clases, que sale al encuentro, que acoge, que es sencillo, que sufre, que comparte, que habla al corazón…un Amor con mayúsculas.

Hablar de Caridad de forma genérica resulta difícil cuando no se vive, porque es complicado poner palabras a lo que no se siente. Por eso se prefiere hablar de solidaridad -que está muy bien- pero la Caridad va más allá. La Caridad se vive todos los días, porque la Caridad transforma y más cuando se está cerca de los más pobres. Conocer su vida te cambia y te hace ver lo afortunados que somos; estar cerca de ellos es darte cuenta de que por muy mal que tú estés siempre hay esperanza; estar con ellos es saber que la vida cambia de un momento a otro; estar con los más pobres es conocer el agradecimiento y el vivir con poco…

¿Pero qué quién es pobre? Todos los somos; porque todos tenemos pobrezas, ¿Quién no tiene pobreza? Piénsalo, porque seguro que descubres muchas pobrezas en tu vida. Cuando le haces la pregunta los adolescentes, enseguida te dicen: ¿Yo pobre no soy? Pero les muestras los tipos de pobreza que hay y aunque no dicen palabra sus gestos reflejan que sí tienen pobrezas.

¿Es usted pobre? Le preguntó un periodista a una persona alojada en el Centro de Personas sin Hogar de Toledo. Y respondió: Soy pobre porque no tengo dinero, pero seguramente vosotros seáis más pobres que yo. Y nos hizo reflexionar. Él no tenía dinero ni pertenencias porque por muchas circunstancias se había visto en la calle de la noche a la mañana, pero Juan –como así se llama- tenía una alegría que te hacía darte cuenta de las ganas de salir adelante, de vivir –y eso que está muy enfermo-.

Muchos necesitan alimentos pero no siempre es su prioridad; precisan compañía, que alguien les dé esperanzan, que alguien les escuche, que alguien se preocupe de cómo están, que sepan a quién recurrir cuando todo el mundo les dice que No…Eso es Caridad y eso es Amor.

Y este Amor es un estilo de vida que implica a muchas personas y a muchos voluntarios. El voluntariado de Cáritas es diferente, es transformador y comprometido.  Porque Cáritas es la Iglesia y la mueve el Amor a Cristo. Y cuando conoces a los voluntarios te das cuenta de que ese Amor es diario, de que son voluntarios de la noche a la mañana, los 365 días del año, porque viven la Caridad con mayúsculas. Un voluntariado que no entiende de horarios y a veces ni de familia. Muchos de los voluntarios te dicen: “dejé a mis hijos con mi vecina”, “aunque se enfade mi marido o mi mujer” …tengo que estar con esta persona que me necesita…Este voluntariado es comprometido al 100%.

Por eso celebrar el Día de la Caridad es recordar qué es la Caridad y cuál es nuestra posición ante los pobres. Tú mismo eres pobre, ¿o no? ¿pasas de largo con los pobres? Quizás el más pobre le tengas cerca y no te das cuenta…piénsalo hoy, y verás cómo cambiará tu vida y tus prioridades.

“Ustedes saben que la miseria es pudorosa, se esconde, hay que irla a buscar. ¡Tanto dolor! ¡Tanta miseria! ¡Tanto problema! Solamente si los van a buscar con cariño, si caminan, si hacen de Cáritas una Caminata. Porque Cáritas no es limosna… Es jugar la propia carne como la jugó Cristo. O sea, si vos no estás dispuesto a jugar la propia carne, no servís” Papa Francisco (Mensaje a los agentes de pastoral de Cáritas Argentina, que participaron del XV Encuentro Nacional y XIX Asamblea Federal desarrollado en Tanti, Córdoba. Mayo de 2018)

¡Feliz Día de la Caridad!¡Feliz Corpus Christi!

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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La coherencia

coherencia

“Relación lógica entre dos cosas o entre las partes o elementos de algo de modo que no se produce contradicción ni oposición entre ellas”. El concepto se utiliza para nombrar a algo que resulta lógico y consecuente respecto a un antecedente. (Según el portal definición.de)

Es una definición de la palabra coherencia. En las últimas semanas ha sido una de las palabras más utilizadas por los tertulianos de diferentes medios de comunicación. El responsable de que esta palabra esté de actualidad no es otro que el chalet que se han comprado o se van a comprar (ya no sé si les dejan o no) Pablo Iglesias e Irene Montero. Pues sí, a ellos les falta coherencia. Ha tenido que salir esta noticia que pone de manifiesto lo incoherentes que llegamos a ser con nuestras ideas y con nuestras acciones. Y más en este mundo en el que todo queda recogido con lo que llaman “la maldita hemeroteca”. Todo y más los personas públicos que aunque no quieran tienen siempre la espada de Damocles de los periodistas que te llegan a recordar si eres coherente o no, aunque tú pienses que ya nadie se acuerda de lo que predicaste.

Coherencia es relación lógica entre dos cosas o entre las partes; eso es relación lógica. Carecemos de lógica y de sentido común en muchas ocasiones. Todo se junta y eso nos hace ser incoherentes.

Ser coherentes con nosotros mismos, con lo que decimos y pensamos, con nuestras creencias, con nuestros comportamientos es muy difícil. Somos débiles y enseguida sucumbimos y la coherencia se pierde. ¿A quién no le gusta vivir bien en una casa grande? ¿A quién no le gustan las comodidades? A todos nos gusta lo bueno, incluso cuando por necesidades del guión se tenga que predicar lo contrario. Es tema político y no me meto porque siempre digo lo mismo “la política es una madre sin escrúpulos”, que carece de incoherencia. Ejemplos de incoherencia en la política salen muchos, quizás demasiados. En la política practicar la coherencia resulta fundamental para tener la confianza de los ciudadanos. Esto en el mundo político pero también en nuestra relación con los demás; cuando te encuentras con incoherentes enseguida la confianza depositada se va perdiendo.

Cuesta ser coherentes en nuestro día a día. Decimos A y luego hacemos B, y nos olvidamos de aquello que ya dijimos. Tenemos memoria de pez si queremos. Y ni qué decir de los que no dicen ni A, ni B, y omiten. Casi prefiero al incoherente porque se termina descubriendo que aquel que esconde la verdad y juega con las personas.

No hay coherencia porque nos falta confiar y creer en nosotros mismos. Somos fáciles de manipular y de convencer. No hay coherencia porque se imponen otras opciones que hacen que hagamos lo contrario a lo que hemos predicado con anterioridad. No hay coherencia porque somos muy fáciles de convencer, ¿ O no?

“Es más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo con ellos.”  Alfred Adler

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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De la noche a la mañana

amistad

¿Qué ha pasado? ¿En qué momento se produjo el distanciamiento?

Seguramente os lo hayáis preguntado en más de una ocasión. Yo lo hago últimamente mucho, quizás demasiado, porque no termino de encontrar respuesta. ¿Qué ocurre en una relación de amistad que sin saber qué ha pasado se produce el distanciamiento o la frialdad? ¿En qué momento ocurrió la ruptura?

Algunas veces se saben cuáles son los motivos, bien una discusión, un malentendido, un entrometimiento, una mala contestación, una pérdida de confianza…qué seguramente esas sean las respuestas a las preguntas anteriores, pero que no somos conscientes. Hay muchos motivos.

En ocasiones no sabemos qué ha pasado, no terminamos de descubrir la causa del distanciamiento. ¿En qué momento la relación se tensa? ¿Cuándo, cómo y por qué? Algo ha ocurrido es innegable y a veces nunca sabemos exactamente qué fue porque pueden ser tonterías que para uno pasan inadvertidas. En el silencio y en la frialdad solemos caer, empeorándolo todo más. El silencio aquí no ayuda. El callar para no discutir hace todavía más daño. Dos no discuten si uno no quiere. Quizás mejor hablar y aclarar.

Personas con las que antes hablabas por mensaje diariamente, con una cercanía y confianza total, de la noche a la mañana ya no tienes noticias. Te conviertes en extraño. Personas con las que compartías momentos, confidencias, aficiones, ideas…y de la noche a la mañana no hay noticias.

Personas con las que tenías un contacto más o menos cercano y de la noche a la mañana te ven y te saludan como un extraño o ni eso.

Y tantas y tantas situaciones que podríamos poner. Incomprensibles. Personas o situaciones en las que quizás yo sea también la protagonista y sea de las de “la noche a la mañana”, también pasará. Nadie está libre de pecado.

La amistad hay que cuidarla por parte de todos, no de unos pocos. Hay amistades que duran y permanecen en el tiempo porque una parte se encarga de cuidarla, pero cuando esa parte se cansa de hacerlo la amistad se pierde y se olvida.

Las relaciones personas son muy difíciles, porque el orgullo se impone a nosotros; la soberbia se hace sitio; la envidia también encuentra su hueco; el rencor anida a sus anchas.

Y qué me decís de la indiferencia, creo que puede ser peor que una bofetada. Ya lo dice el refrán: “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”. La indiferencia llega de la noche a la mañana, sin saber cómo llega…

Una reflexión sobre lo difícil que es la amistad en ocasiones, y cómo hace daño cuando de la noche a la mañana se enfría o se tensa

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Encontrar el equilibrio

equilibrio

Esta semana he conocido a Manuel, periodista de Venezuela. Dice que a él le gusta mucho escribir historias; sobre todo vivencias. Él podría ser el protagonista de su propio relato. Manuel lleva poco tiempo en España. Con la dulzura y el acento que tienen los venezolanos cuenta que aquí está tranquilo. No tiene nada, pero tiene paz. En su ciudad no podía cruzar la calle sin pensar: me estarán siguiendo; sin contestar a la pregunta: ¿a dónde vas? Manuel estaba amenazado. Aquí no tiene nada, porque llegó prácticamente con lo puesto. No puede contar mucho más porque su familia está allí y teme por ellos.

Como estaba entre periodistas, le preguntábamos sí allí tenía libertad para ser periodista para escribir y denunciar injusticias. Imaginaos la respuesta.

Hoy Manuel necesita la ayuda de Cáritas pero también él ofrece su tiempo y su talento. Aquí –manifestaba- “he vuelto a sentirme digno, a sentirme persona” y “he encontrado el equilibrio”. No podemos ponernos en su lugar porque recientemente ha aprendido que lo de la empatía es un poco teoría. Nunca podemos sentir lo que una persona siente; ni vive…sí podemos comprender y conocer lo que pasa; pero nunca podremos sentir lo mismo.

En su país no conocía la pobreza y las personas necesitadas no formaban parte de su mundo. Aquellos que son excluidos, aquellos que no tienen nada…estaban en las películas o lejos de su entorno. Él no se daba cuenta de su existencia. Hoy a muchas personas les ocurre. Como no están en su barrio, en su entorno, es como no existieran. A Manuel le ocurría lo mismo. Ha sido al llegar a España, sin nada, cuando ha conocido qué es la necesitad; que es no tener nada y buscar ayuda; qué es empezar de nuevo; qué es sentirse acompañado por personas que no te conocen pero que te tratan por igual…Manuel se ha chocado de frente con una realidad que le era lejana y desconocida y que le tocó vivir. Nadie está libre.

Manuel se siente tranquilo y con el gozo de ayudar a los demás. “He descubierto una nueva vida porque tenía un velo que no me permitía ir más allá”, explicaba este joven periodista.

A todos nos tocan el corazón estas historias de vida; historias de sufrimiento pero también de superación y de esperanza. Estas historias que te hacen valorar lo que tú vives aquí, lo que tienes y cómo lo tienes; y cómo existen personas que abandonan su país con lo puesto, sin saber qué será de ellos al día siguiente.

Hoy quería compartir con vosotros la historia de Manuel, que es una de tantas personas que hoy sufren y padecen la misma situación en su país, que vive una crisis humanitaria y que a todos nos debería movilizar.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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