La zozobra

belleza

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En el libro “Bailar con la soledad” de José María Rodríguez Olaizola sj (que recomiendo leer) el autor indica que “uno de los elementos que más zozobra causa a las personas es la aparente maravilla de las vidas ajenas. Parece que a todos les va fenomenal”. Y lleva toda la razón del mundo, y en esto las redes sociales –que yo defiendo pero con límites- están haciendo un poco de daño (si no digo mucho), sobre todo a quienes no se encuentran conformes ni son felices con su vida. Tienen una vida fantástica, que quizás tú también anheles y no puedas lograr. De ahí tanto sufrimiento y tantas depresiones, por desear lo inalcanzable.

Si abres las redes sociales -principalmente aquellas en las que subes fotografías de uno mismo- es como adentrarse en el mundo maravilloso de los seres humanos. Todos los famosos están divinos, son guapos, no tienen defectos, les va bien todo lo que hacen, están felices, van a la última moda, viajan mucho…Tienen casas increíbles. Tienen una vida aparentemente ejemplar –aparentemente porque es el escaparate que venden-, y que a los demás nos entra muy bien por los ojos. No me extraña que los adolescentes que están creando su identidad quieran ser iguales, ídolos de su cuerpo, pensando en su imagen. No me extraña que nos cause zozobra porque causa. Olaizola habla de la tesis de la ventana de enfrente, desde la que miramos las vidas de los demás.

Nos acercamos a vidas donde se aboga –y está bien- por el bienestar, la diversión, la felicidad aquí y ahora, el hacer lo que quiero, cuando quiero y cómo quiero. Nos acercamos a vidas idílicas, que cuando no se pueden imitar causan depresiones y decepciones. Es la sociedad del siglo XXI.

Vidas basadas en apariencias e incluso engañosas, donde rascas y no hay nada, e incluso tristezas. Esta semana conocía el caso de una familia con trece hijos en Estados Unidos –Los Turpir- que van a ser juzgados por tener encadenados y torturados a sus hijos durante muchos años. La niña de 17 años tenía la muñeca del tamaño de la de un bebé. Sin embargo en las redes sociales subían fotografías de una familia idílica, todos juntos, todos iguales y conjuntados…Una vida de apariencias y de engaños.

Claro que no vamos a mostrar en las redes sociales nuestras penas; no son el mejor lugar, pero tampoco podemos construir un mundo idílico donde los demás sean mejores que nosotros, vivan mejor, todo a su alrededor…Hay quién parece que todo lo tiene perfecto, pero todos somos débiles. Todos somos pobres y todos tenemos penas, porque la vida es así Cruz y lucha. Todos estamos en lucha continua cada día, saltando problemas y esquivando obstáculos.  Nada es como parece, ni tan bueno ni tan malo.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Cuando te falta

soñar

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Hace unas semanas quedé con una amiga que hacía unos meses que no nos veíamos, y que cuando nos vemos nos ponemos al día enseguida. Durante este tiempo sin tener noticias la vida de ella había cambiado de la noche a la mañana. Casi sin esperarlo. Su madre había fallecido en marzo y a los pocos días de hacer su hija la Primera Comunión. Se estaba haciendo a su pérdida y a vivir sin su madre.

Esa misma semana hablando con otra persona mientras caminábamos me decía: “qué bonita es la naturaleza y qué poco la valoramos”.

Y leía el testimonio de Santiago Cañizares, exportero de fútbol, que el mes de mayo afrontaba la muerte de su hijo de tres años y medio a causa de leucemia y comentaba que había que pasar por este sufrimiento para tener una lección de humildad y de aprendizaje que le ofreció su hijo.

Al final en esas conversaciones y en esa entrevista concluíamos: “cuando te falta es cuando lo valoras”. Cuando ya no tienes a tus seres queridos es cuando realmente te das cuenta de quiénes eran y que suponían en tu vida; cuando no tienes trabajo es cuando das importancia al hecho de madrugar un lunes; cuando no tienes salud valoras el poder salir a caminar o hacer esas cosas cotidianas que por rutina no se valoran; cuando conoces la necesidad es cuando te das cuenta de que tienes que ahorrar; cuando sabes lo que es necesitar la ayuda de alguien es cuando te das cuenta de que tener a las personas cerca es fundamental; cuando te sientes solo valoras los ratos de risa y de encuentro; cuando no ves el sol te das cuenta de que te da alegría…

…Tantas y tantas cosas que ocurren, que tenemos, que son normales en nuestro día a día   y que pasan desapercibidas porque siempre están ahí; y sólo cuando ya no están adquieren importancia. Sólo lo extraordinario lo valoramos. Y hay tantos y tantos momentos, tantas circunstancias, tantas personas que están ahí cada día, invisibles, pero fundamentales en la vida de cada uno y que no valoramos…

Uno tiene que pasar por la cruz del sufrimiento, venga como venga y de la forma que venga; tenemos caminar por la debilidad para poner en valor lo que tenemos y lo que no tenemos, y darnos cuenta de que nada es eterno, de que estamos de paso y en este tiempo vivir haciendo el bien a los demás y a ti mismo…Porque si no la vida pasa y tú has pasado con la vida pero no has vivido.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Con los años…

años

Con los años te das cuenta de que los seres humanos somos muy complicados. Muy  difíciles de llevar y sobrellevar;  y que ni nosotros mismos respetamos ni nos toleramos ni nos soportamos. Complicados porque la convivencia es muy dura y siempre surgen rencillas sobre todo si no existe sinceridad y se quiebra la confianza.

Con los años te das cuenta de que vas a contracorriente con tus opiniones y pensamientos, porque lo que tú consideras como “normal” y “lógico” ahora resulta que sólo lo consideras tú y ahora cambia y no se ve así.

Con los años te das cuenta de que la confianza en las personas se pierde de un momento a otro y que conservar la amistad (la amistad verdadera)  es muy difícil y requiere de dos personas. Tener buenos y grandes amigos es una tarea ardua, porque los seres humanos solemos ir al “sol que más calienta”, y hoy sí y mañana no. En un libro que he leído recientemente el autor comentaba que en la amistad pasa, hoy sí y mañana, no, y que tenemos que aceptar lo que hay, y cuanto antes los descubramos, antes dejaremos de decepcionarnos.

Con los años te das cuenta de a quién tienes y a quién no.

Con los años te das cuenta de que hay que aceptar las cosas como son y que en ocasiones por mucho que te empeñes no puedes cambiarlo, porque quizás con tu voluntad no es suficiente y remar contracorriente –no siempre- es una batalla perdida.

Con los años te das cuenta de que hay voces que se oyen más que la tuya y que se imponen con fuerza, allá dónde estamos. Hay voces que dicen A y es A, y otras dicen B y siempre es A.

Con los años te das cuenta de que lo que pensabas que podía ser para siempre termina derrumbándose. Y que nada es eterno y pocas cosas son para siempre.

Con los años te das cuenta de que la vida es un vivir y un sufrir continuo. Hace unos días un voluntario me comentaba que con los años se había dado cuenta de que cada día comienza de nuevo y no sabe cómo va a salir ese día.

Con los años te das cuenta de que no siempre los malos ganan, también los buenos. Pero que siempre los que ganan y se salen con la suya harán todo lo posible para lograrlo.

Con los años te das cuenta de que hay que valorar qué es lo realmente lo importante.

Con los años te das cuenta de cuáles son tus límites y hasta dónde puedes llegar. No todos podemos ser grandes genios, ni grandes sabios, ni grandes deportistas, ni grandes talentos…cada cual es grande por sí solo.

Con los años te das cuenta de que con la envidia es complicado vivir. Que hay personas que juegan  contigo y te utilizan sacando beneficio propio; hasta que luego se olvidan de ti porque ya has cumplido su función.

Con los años te das cuenta de que hay que decir no y que no es no, y aquí decido yo.

Con los años te das cuenta de quiénes somos, qué hemos sido y por dónde podemos caminar, sobre todo cuando vas conociendo a las personas que tienes alrededor.

Con los años te das cuenta de que de todo y de todos se aprende…

Con los años te das cuenta de que la vida cambia en un segundo y que siempre hay que seguir adelante.

Con los años te das cuenta de que siempre hay algo porqué preocuparse y ocuparse.

…con los años te das cuenta de que somos muy, muy complicados. Y eso lo da la experiencia y los años…

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Las raíces del rosal

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Hace unos días visité con los compañeros de trabajo Ávila, adentrándonos en la figura de una gran mujer y santa como fue Teresa de Jesús. En esta excursión-peregrinación mantuvimos un encuentro breve pero intenso con dos hermanas carmelitas del Monasterio de la Encarnación, que nos contaron cómo es su vida y cómo se vive dentro de la clausura. Hoy no se entiende la clausura. Incomprensible para muchas personas –incluso creyentes-; cómo es posible que en pleno siglo XXI haya personas encerradas en un convento. Incomprensible sí, si no se ve desde los ojos de la fe; si no se ve desde la humildad y la entrega. Incomprensible sí si no se ve lo felices que están por entregar su vida a Dios.

Una de las hermanas lo comparaba con un bello rosal. Esta primavera que con las lluvias ha sido espectacular, con tantas flores y con los campos tan verdes. La hermana decía que ellas en el convento son las raíces del rosal, que rezan para que el rosal luzca bonito y con impresionantes flores. Ser raíces para que los demás florezca. Eso sí que es incomprensible en el mundo en el que vivimos. Dar la vida por los demás, rezando, entregando su sufrimiento, su vida para que tú y yo florezcamos.

El mundo de hoy no invita a ser raíz. Todo invita a ser flor, a estar continuamente floreciendo e intentar sobresalir. Un mundo que contiene todo lo necesario para cultivarnos a nosotros, para que intentemos ser más que nadie; un mundo que predica el orgullo, como superarnos día a día; como ser más competitivos; cómo alcanzar más puestos…El mundo de hoy no nos deja ser raíces fácilmente. Es complicado encontrar a personas humildes, sencillas, trabajando en silencio para los demás.

Encontrarse con personas competitivas, que buscan sus intereses personales por encima de los demás; competitivas en todos los sentidos que son ellas y nadie más que ellas. Soy yo y mis circunstancias y no me importa nada si a ti te molesta, o no. Yo quiero ser flor, olvidando que para ser flor antes te tienen que sembrar y empezar a crecer.

Un mundo en el que siempre hay que brilla, en el que el fracaso está mal visto; que condena y condena sin cesar. El fracaso es parte del camino de la vida y todos fracasamos porque no se puede estar toda la vida siendo la flor del rosal. Lo hemos visto estos días, de un día para otro casi dejas de ser presidente del Gobierno, de ser ministro…así sin esperarlo. A veces hay que volver a ser raíz para empezar de nuevo, porque no siempre es posible  -y además no es bueno- ser la flor del rosal.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora.

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A veces

preguntas

A veces no entiende porque ocurren las cosas.

A veces no entiendes porque llega esto en este momento.

A veces no entiendes porque las personas cambian.

A veces no entiendes porque estando cerca estamos tan lejos.

A veces no entiendes porque el café se enfría y las amistades se pierden.

A veces no entiendes porque las personas te utilizan para su fin.

A veces no entiendes porque tanta falsa humildad.

A veces no entiendes porque te hacen daño.

A veces no entiendes porque las mentiras.

A veces no entiendes porque la decepción.

A veces no entiendes porque no salió como tú deseabas.

A veces no entiendes porque te tocó a ti la enfermedad.

A veces no entiendes porque tanto engaño.

A veces no entiendes porque tanta persecución.

A veces no entiendes porque hay comportamientos tan irracionales.

A veces no entiendes porque el egoísmo triunfa.

A veces no entiendes porque la envidia se instala.

A veces no entiendes porque el orgullo entorpece.

A veces no entiendes porque hay tanta soledad.

A veces no entiendes porque la vida se rompe.

A veces no entiendes porque la normalidad se tambalea.

A veces no entiendes porque no llega lo que esperas.

A veces no entiendes porque al otro sí y a ti no te toca.

A veces no entiendes porque el sufrimiento se enquista.

A veces no entiendes porque las preocupaciones llenan tu día.

A veces no entiendes porque hay tantas personas muriéndose.

A veces no entiendes porque se permiten tantas injusticias.

A veces no entiendes porque quién puede ayudar no lo hace.

A veces no entiendes porque hay quien lo tiene fácil sin apenas luchar.

A veces no entiendes porque tanto trabajo no tiene fruto.

A veces no entiendes porque siempre

A veces no entiendes por qué tiene que ser así…

A veces no entiendes…

Seguramente tú como yo no lo entiendas y esta lista crezca…A veces no entendemos…la vida es así. Cada día un aprendizaje continuo entre todos. Cada día una relación con las personas que tenemos alrededor…Porque sólo Dios sabe por qué ocurren las cosas y cuando ocurren las cosas. Sus tiempos no son nuestros tiempos.

Este a veces no entiendes sólo no lo aplicamos cuando las cosas van mal, pero pocas veces cuando van bien…Por eso porque todo llega cuando tiene que llegar y se va cuando tiene que marcharse.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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