Momentos de felicidad ¿hay?

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Periodista: ¿Recuerdas un momento de tu infancia que te haga sonreír?

Patricia: (silencio)

Periodista: ¿Cuándo echas la vista atrás no hay nada de tu infancia que te lleve a un momento de felicidad?

Patricia: (silencio).

Al final Patricia rompió a llorar. Bueno , terminamos llorando las dos. Esta historia es real. Patricia (nombre ficticio) y yo íbamos a una entrevista a la radio. Ella daba testimonio de su impresionante vida.  Yo no termino de sorprenderme. El periodista, cuando preparábamos juntos la entrevista, le hizo esa pregunta: ¿Recuerdas un momento de tu infancia que te haga sonreír?. No tenía nada que recordar, ni un momento de felicidad.  Todo era terror. Ni siendo niña vivió en paz. Al final en la entrevista describió un momento con su abuela que más que felicidad, recordaba un momento de tranquilidad.

¿Recuerdas tú un momento de tu infancia que te haga sonreír? ¿Lo recuerdas? Ojalá tengas muchos; o quizás no.  Hay personas –lamentablemente muchas- que no lo tienen y si lo tienen no se acuerdan porque su vida ha estado marcada por tanto sufrimiento; tantos momentos duros que se han quedado grabados. Aquellos que nunca se olvidan. Patricia cuenta que su madre nunca la quiso; que no sabe lo que es tener una familia porque siempre ha habido dolor. Siempre sufriendo. “Me quedé embarazada para que ya no me pegaran más”.

A veces nos hace falta escuchar estos testimonios tan duros, y poder aterrizar. Testimonios tan impresionantes que te hacen dar gracias a Dios por haber tenido una infancia feliz. Una familia que está ahí y que responde cuando lo necesitan. Unos amigos que están a tu lado…Hay tantas cosas por las que dar gracias a Dios y que sólo cuando comparamos nuestra vida con la de otros -como la de Patricia- te das cuenta de qué poco lo valoramos. Y cuánto nos quejamos.

Patricia vino a España con la promesa de que su prima la iba a esperar en el aeropuerto. Cuando Patricia, con su hija y su nieta, llegaron a Madrid en el aeropuerto nunca apareció su prima. Su familia, la abandonó. “Lo poco que tenía aquí, se desentendió”. Así es. A la calle; en un banco, sin ningún tipo de esperanza. “Menos mal que era verano y podíamos estar en un banco”, recuerda.

Es incomprensible pero los seres humanos somos así.   Menos mal que siempre hay gente buena, como se suele decir. Y hay mucha gente generosa, muchas personas anónimas. Ahora le preguntan a Patricia: “¿Y ahora recuerdas un momento de felicidad?” Y Patricia responde:” sí, ahora son muchos.  Todos los días puedo ser feliz”.  Patricia ha comenzado de nuevo en Toledo, con muchas dificultades, pero ha encontrado el amor de personas que la quieren. “Si tengo que llorar, lloro. Si tengo que hablar con alguien, puedo hacerlo”…cuenta Patricia.

Parece que en estas fiestas navideñas tenemos el corazón más dispuesto a hacer el bien, por lo menos a proponérnoslo. Que no sea sólo ahora. Hay quienes siempre nos necesitan, y siempre nos necesitamos los unos a los otros. Que hagámonos la vida más fácil los unos a los otros; que nuestros hijos puedan recordar muchos momentos de felicidad cuando sean más mayores; que en el mundo hay muchas Patricias, rotas de dolor…esperando que alguien les devuelva la sonrisa.

 

Muchas gracias. @moniqueilles /Mónica Moreno
P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Periodista, sí o no

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Las personas que me conocen saben que yo siempre defiendo la profesión de periodista y que denuncio cuando puedo el intrusismo profesional.  Sé que en un futuro ya los clásicos periodistas no van a existir. Es una profesión que no atrae.

El intrusismo es un problema de siempre. Siempre ha existido. Igual que yo no puedo ser médico porque no he estudiado medicina, ni puedo ser abogado –por mucho que sepa de leyes- porque no tengo el reconocimiento académico-, ni puedo ser ingeniero porque no he estudiado para ello, tampoco se podría ser periodista –o por lo menos decir qué es- sin tener el título y sin haber estudiado para ello. Podrás ser escritor, saber escribir muy bien, expresarte muy bien, pero sin título no eres periodista. Antiguamente era entendible –aunque esto es un debate largo- que un profesional no tuviese el título porque apenas había facultades, pero hoy en día hay muchas universidades que ofrecen la posibilidad de estudiar.

Nosotros mismos los periodistas hemos permitido el intrusismo. Yo cada día lo tengo más claro. Cuántas personas se consideran periodistas sólo porque escriban muy bien y le den sentido a las palabras; pero sólo quienes han estudiado periodismo –bueno hay quien ha estudiado y no lo sabe hacer- y han trabajado en medios de comunicación saben lo que es escribir una noticia, un reportaje,  saben lo que es un cierre, lo que son las prisas del minuto de radio, saben lo que es una nota de prensa y porqué  tiene que ir esta palabra y no otra…saben darle un sentido u otro…Seguramente sólo me entiendan quienes son periodistas y vean cómo día a día hay muchos profesionales que están de periodistas pero no están titulados. Muchos de mis compañeros de estudios y de trabajo hoy están en paro. Muchos años sin ejercer el periodismo. No se les da la oportunidad, y hay que reconvertirse. Muchos trabajan de algo inimaginable al periodismo, aquello que les está permitiendo vivir.

“¿En qué me reconvierto? “ Me contaba hace unos días una amiga.”Si yo sólo he estado escribiendo y cubriendo noticias y reportajes toda la vida”. “¿Qué hago si ahora ya no se valora si eres periodista o no? “”¿Qué hago si ya sólo se valora si sé de redes sociales y cómo escribir un tweet? “ Ahora no te piden que sepas redactar, con saber que existe tan plataforma de redes, que sepas cómo van las audiencias… Es así…y es así la realidad. Los community Manager son los nuevos periodistas. Ya organizar un acto y que alguien te pregunte “¿vas a mandar la nota de prensa?” Eso ya casi que no se lleva. Ahora es “¿lo vas a twittear?” Y si no sale en las redes sociales no existe para el mundo.  Es así…antes era importante la crónica, ahora es más significativo que subas a las redes sociales una buena foto y que atraigas seguidores. Tu nota será para ti. Tu nota bien escrita o medianamente escrita.

Algunas veces los periodistas tenemos que reivindicar lo que somos. Somos periodistas. Frente a quienes no lo son, que llamándose así nos hacen mucho daño. Serán colaboradores pero si no tienes título no eres periodista. Cada uno en lo suyo.

Bueno hoy me ha salido un post un tanto reivindicativo. A veces te encuentras con casos y situaciones que dices: ¿pero qué está pasando? ¿por qué todo el mundo quiere? ¿Tan poco se valora tu profesión?

Muchas gracias. @moniqueilles /Mónica Moreno
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Poder de resistir

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Hasta que no nos pasan las cosas, hasta que no vivimos situaciones límites, hasta que no sufrimos la crueldad de la vida, no nos damos cuenta de lo fuerte que somos. Solemos pensar en lo débiles que somos, en que no lo superaremos…pero cuando ha pasado, cuando ya hemos dado un paso al frente, demostramos que éramos más fuertes de lo que esperábamos.

Hay una frase de san Agustín que siempre me gusta recordarla “Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas”.  A veces lo imposible lo hacemos nosotros mismos, cuando no tenemos el coraje y la valentía de para afrontarlo; cuando nos quedamos en el lamento continuo y no sacamos fuerzas –porque no queremos- para superarlo.

No hablo de optimismo porque yo misma no lo soy y por lo tanto no puedo opinar de ello, cuando las cosas son, son, -y no sirve ser optimistas-, sino realistas, y en lo realista está qué puedo yo hacer; cómo puedo coger tal situación o tal problema con las manos, mirarle a los ojos y decir, ¿qué hago? Muchas veces sin respuesta,  aparente.

Hay quiénes ante los problemas se mutilan y ya se quedan en el lamento de por vida. Yo admiro mucho a las personas discapacitadas, bien por nacimiento o por accidente o enfermedad, que consiguen salir adelante. Si no hubieran luchado, y seguro que mucho, si no se hubieran animado, si no hubieran mirado de frente al problema, pues estarían postradas en una cama o dependiendo al 100% de los demás. Sus ganas son más grandes que su amargura. Luchar es posible, y fuerzas tenemos todos. Ganas no tantas.

Dicen que el ser humano tiene el doble de capacidad de resistencia que la que parece tener. Si pierde una mano, aprende con la otra; si deja de ver, aprende a caminar sin luz en los ojos; si se cae y no puede levantarse se arrastra; si quiere, puede…Ejemplos de valientes hay muchos. Necesitan tiempo pero lo consiguen.

Pero también hay quienes se quedan en la queja, en el porqué a mí me ha ocurrido esto –y lógico por otra parte- pero quién sabe si ha ocurrido por algo, tardamos en entenderlo; hay personas que sólo quieren la compasión de los demás, pero no hacen nada por ellos mismos, que se quedan con la mala suerte continúa, pero no intentan atraer a la suerte. Es como los ricos, que algunos son siempre más ricos, ¿por qué? Pues porque muchos de ellos están todo el día pensando en cómo hacer dinero. Pues lo mismo, si pensásemos en cómo salir adelante, quizás se vería la luz antes…

Hoy un canto a la esperanza, a descubrir esa capacidad de resistencia que todos tenemos.

Muchas gracias. @moniqueilles /Mónica Moreno
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No pasa nada

responsabilidad

Cuando mis sobrinas hacen algo que está mal, siempre dicen: “pero no pasa nada”. Así ya lo justifican lo que acaban de hacer, y tras haberles indicado que no estaba bien.

Hay quienes yo creo que llevan por lema el “no pasa nada”, porque no suele pasar hasta que pasa. Y eso lo hemos comprobado todos. Nunca pasa nada hasta que ocurre y entonces no hay vuelta atrás.

Hay personas que se jactan de que lo hacen mal, y “no pasa nada”. Qué hacen mal su trabajo, que no cumplen con sus responsabilidades; que se saltan toda norma y toda ley. Como el que siempre va a  160 km/h por la carretera, porque ir a 120 km/h es ir muy despacio e incluso te obligan a ti a ir más rápido porque te van pisando los talones y no sabes que es peor…¡Nunca pasa nada hasta que luego ya no lo puedes contar! O aquellos que burlan la Ley y todo tipo de normas sabiéndolo que está mal, pero como “nunca pasa nada”. Luego vienen los lamentos.

Hay quienes que con su trabajo saben que lo hacen mal, o que tienen que hacerlo mal porque no pueden o no quieren hacerlo bien. A veces es de reconocer que no se puede hacer como uno quiere, pero por lo menos hay que intentarlo. Hay quienes lo saben que está mal pero no pasa nada, encima presumen de ello.

Yo no me considero una persona perfeccionista y reconozco que tengo muchos fallos, que no lo hago todo lo bien que me gustaría, pero intento por lo menos hacerlo bien, dentro de mis posibilidades y mis cualidades. En ocasiones no sirve pedir donde no hay. Pero que de primeras haya quien presuma de que lo hace mal, lo sabe, pero no pasa nada y seguimos haciéndolo.

Lo malo no es el presumir lo mal que lo hacemos -que a mí es algo que me enerva-; lo malo es no saber valorar ni ver las consecuencias que puede tener esa actitud. Al final todo sale, lo bueno y lo malo; y como se dice habitualmente “torres más altas han caído”. Cuando se ven a políticos en la cárcel por corrupción, yo muchas veces pienso: seguramente habrán pensado “no pasa nada”. Y mira si pasa…

Creo que podemos presumir de muchas cosas, pero que presumamos de lo mal que lo hacemos no me parece una actitud ética. ¿Qué vamos a enseñar a nuestros hijos? Que lo hacemos mal porque no pasa nada…pues al final como dirían mis sobrinas: “no pasa nada”. Hasta que ya no haya vuelta atrás y entonces diremos “lo siento, me equivoqué”.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

 

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Sé amable. Ganarás más.

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Pixabay

Ya he hablado en este blog en varias ocasiones de la amabilidad y de la sonrisa de quienes están delante del público, por ejemplo en un comercio. El proverbio chino:  “quien no tenga una sonrisa que no abra un comercio”, debería aplicárselo todo aquel que esté en un comercio. Regla nº1: sonreír. Regla nº2: ser amable.

Hace unos días estaba en una oficina de Correos y me llamó la atención mientras esperaba porque había bastantes personas delante –yo creo que todos estábamos pensando lo mismo o por lo menos lo habíamos hecho- en lo simpático y amable que era el joven de la ventanilla de Correos. Era una amabilidad sana, auténtica. Hay quienes actúan siendo amables, con coletillas de cariños, o bonita…(que a mí me sobran). Pero este chico porque era joven se le notaba que le gustaba estar delante del público. Había quiénes iban con una carta, otros íbamos con muchas más; unos con el trabajo más fácil; otros más complicados. Pero siempre con amabilidad y cercanía, tanto que generaba hasta buen ambiente entre sus compañeros como entre los que allí nos encontrábamos esperando pacientemente.

Salgo tan contenta de mi espera en Correos, pensando en esto que estoy contando y me dirijo a un pequeño comercio. Pido una pila. Buenos días. No me responden. No me miran. Le enseño la pila que quería; me la da; le digo al comerciante: ¿cuánto es? Dice 4,50 euros. Todo sin mirarme y sin decir más….Y ya no sigo porque todo esto pasó entre lo de Correos y este señor de la tienda en menos de 30 minutos pero tuve una de cal y otra de arena. ¿Qué ha logrado ya este tendero?  Pues eso, que no vuelva.

Cada uno tenemos nuestros días mejores y nuestros días peores. No siempre podemos estar alegres ni felices. No siempre tenemos buen humor. Cada uno tenemos nuestro carácter. Pero si estás delante del público practica si no te sale de forma natural la amabilidad y la sonrisa. No cuesta nada y se gana mucho. Nadie tiene la culpa  -y sobre todo quien no te conoce- de cómo tengas tú el día y no digo ya la vida, porque quien tiene carácter agrio yo siempre creo que detrás de ese carácter agrio hay una razón, que hay que comprender.

Por lo tanto si trabajas de cara al público: sonríe y sé amable; y más si te dedicas a vender, porque está demostrado que se gana más.

¿O no?

Muchas gracias. @moniqueilles /Mónica Moreno
P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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