Centro de atención

personas

Hace unos días me encontré con un artículo titulado “11 cosas que hacen a una mujer realmente hermosa”, publicado en Catholic-link. Estaba datado en 2015. De las 11 cosas que se pueden aplicar tanto a un hombre como a una mujer, me gustó mucho esta: “Tu naturalidad que no busca ser el centro de atención”. Y es que cada vez más nos imponen ser como otros quieren que seamos, sin ser nosotros mismos; sin pensar por nosotros; sin tener certeza de ciertas verdades…tanto que así estamos sin saber si es sí o no o suspenso.

La naturalidad ya no se lleva y aquel qué es natural se le considera un tanto raro. Hay quien dice “es así o Fulanito o fulanita es así”. Por que a lo mejor es natural y actúa como considera, que no quiero decir que esté bien o esté mal. Yo pienso que porque uno sea de una determinada manera no tenemos porqué aceptar determinados comportamientos.

Pero si esa naturalidad te lleva no ser el centro de atención todavía mejor. Estamos rodeados de personas que les gusta llamar la atención de alguna u otra manera. Todos sabemos cómo quejándose, lamentándose, siendo protagonistas de todo, sabiéndolo todo, haciéndolo todo bien…Estas personas que sólo buscan estar en el centro de atención causan muchos problemas. La falta de humildad, la falta de sencillez y el “yoismo” (hasta hay anuncios que proclaman el yoismo) nos hacen mucho daño porque nadie ya es capaz de ceder; llegan las envidias, las competiciones personales, el orgullo;  A nadie le gusta quedarse atrás ni estar en la sombra. A mí me enfadan cuando dicen “total si no me han visto no sé para qué he ido”. Depende de qué pero en ocasiones no siempre nos tenemos que hacer presente para que nos vean.  A todos nos gusta nuestro minuto de gloria.

Se nota mucho cuando una persona busca ser el centro de atención, en todos los grupos o reuniones hay quien es el centro de atención; hasta en los grupos de niños hay quién sobresale. En ocasiones cultivamos también nosotros los centros de atención, prestándoles atención, incluso cuando no las tienen.

Las personas que buscan ser siempre el centro de atención se encuentran –creo yo- siempre luchando en cómo conseguir serlo y cuando no lo son porque se ven desplazadas se sienten tristes, desanimadas, y todo se vuelve en su contra, según ellas. Uno no puede ser permanentemente el centro de atención. Imposible de sostener. Hasta los artistas se retiran cuando su centro es sólo ellos.

¡Con lo fácil que es estar en la sombra! Igual que hay muchos centros de atención hay muchas sombras que trabajan, que hacen, que actúan y que gracias a ellas salen las cosas y no son el centro de atención. Son naturales y son normales. Cuando las encuentras no se dejan escapar porque son verdaderas personas.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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La gratitud, siempre

GRACIAS

“Las personas felices practican la gratitud”. Lo he leído en un artículo del 28 de septiembre de Alfa y Omega.

Esta semana he visto en la televisión que un ingeniero que tras quedarse en paro optó por dar las gracias en vez de estar todo el día lamentándose de su situación y creó una aplicación del móvil que se llama “100Thanks”. Entre sus objetivos se encuentra el de ayudarnos a dar las gracias ya que por olvido, por orgullo, porque no lo vemos necesario, pues no lo hacemos.

Dar las gracias tiene que ser algo innato en nosotros. Si una aplicación de móvil nos ayuda a darlo, pues adelante; pero tendría que salir del corazón. Las personas felices sí que yo creo que practican la gratitud porque todo lo que lo que les sucenden lo consideran un regalo;  y además ayuda a fortalecer las relaciones entre las personas.

La gratitud debería enseñarse desde niños. Todo nos viene dado aunque pensemos que nos lo hemos ganado por nosotros mismos, que sí que también pero si Dios no nos hubiera dado unas cualidades, unos momentos, unas circunstancias, unas ocasiones, unos amigos, una familia quizás no nos hubiéramos ganado lo que tenemos.

Yo en muchas ocasiones cuando alguien sin conocerme me hace un favor o me hace fácil tal cual cosa siempre pienso “si es que no tenía por qué hacerlo y lo ha hecho”. Pues claro, unos para otros. Y por eso siempre gracias. Gracias por escucharme, gracias por aguantarme, gracias por estar ahí, gracias por ser atento, gracias por acompañarme, gracias por orientarme, gracias por darme este regalo, este detalle, este consuelo…tantas y tantas cosas que tenemos que agradecer a los demás a lo largo del día, que si lo hicíeramos seríamos más felices.

Esta semana conocí a Luis que es una persona que está en el albergue en Toledo. Contó su testimonio que nos dejó impresionados porque de tener una vida acomodada, el alcoholismo le llevó a la situación en la que se encuentra. “Es muy fácil perderlo todo”, decía en el testimonio, y “cuando lo tienes todo piensas yo me lo he ganado, es todo mío”. Y comentaba  “de todo a nada”. Ahora sí sabe lo que es nada y sabe que ese nada muchas veces es un gracias porque se ha levantado, porque está acompañado…porque después de estar 33 días en coma ha salido adelante. ¿Hay que ser agradecido? Él decía: tengo muchas razones para estar agradecido. Para dar gracias a Dios por esta oportunidad. Para dar gracias a Dios por todas las personas que le han ayudado sin juzgarle…

¿Es bueno ser agradecido? ¿Es bueno practicar la gratitud? Fuera el orgullo, fuera la soberbia, fuera todo aquello que nos impide decir: GRACIAS. Cuanto más se practica mejor sale, y al final es algo innato, que se siente  y que se hace con naturalidad.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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La cultura de la imagen… de uno mismo

selfie

Últimamente me he aficionado al Instagram. Será la novedad pero me parece más atractiva que otras sobre todo para entretenerme, porque para informarme prefiero otras.  Sin embargo cada vez que lo abro y veo a las personas a las que sigo me doy cuenta de que estamos creando la cultura de “mira lo bien que salgo”; “qué feliz estoy “ y “que bien me lo paso”. La cultura del selfie a todas horas y en todo momento. Qué conste que a mí me gustan los selfies pero sólo cuando no hay nadie que haga la foto en grupo; de forma particular creo que no nos están haciendo nada bien. Que ya nos estamos pasando; a todas horas y a todo momento selfie.  Es mi opinión y respetable los que piensen lo contrario.

En esta red social si sigues a famosos (de mayor o menor fama) todos son divinos, todos están guapísimos, todos tienen buen físico; todos hacen deporte, leen, se relacionan…. Bueno todos los que salen. Personas que muchos jóvenes y adolescentes, que están configurando su personalidad, tienen a imitar, en la que siempre hay que estar pendiente de uno mismo; siendo protagonistas del momento; donde la imagen es fundamental para todo.

Entre unos y otros estamos olvidándonos en muchas ocasiones de los demás; de los que tienen ojeras quizás porque están enfermos o están cansados o no tienen a nadie o trabajan tanto que necesitan también ayuda; de los que tienen una vida normal en la que se cuidan pero si hoy no tengo el pelo tan peinado sigo adelante…La vida es más normal de la que vemos en las redes sociales; nuestro día a día –el que no vivimos de nuestra imagen- no tiene nada que ver con las tendencias, los outfit, los fashion, los denim, los modelos, etc…

¿Qué estamos enseñando a las nuevas generaciones? A cultivarse a sí mismos; a cultivar su imagen y su persona; que me parece bien y no lo critico, critico que nos estamos acostumbrando a vivir para nosotros mismos, sin pensar en los demás. Selfie de lo feliz que soy en este momento, aunque no haya visto el paisaje ni lo que nos rodea; cuántas fotos vemos de personas que en una catástrofe se hacen un selfie para plasmar lo que hay…Critico que los más jóvenes, pendientes de su móvil, se olvidan de quién tienen al lado; un olvido que pasa por no hablarse porque ahora no se lleva si no es por whatssap; critico que los seres humanos queramos ser siempre los protagonistas y siempre los primeros; los más guapos y los mejores; los de las vidas ideales…olvidándonos de que el ejemplo es quizás lo más importante. De qué me sirve tener buena cara, ser la más guapa y vestir ideal si luego no pienso más que en mí…

Qué conste que yo soy partidaria de las redes sociales, que bien usadas son muy buenas y hacen mucho bien, pero también me preocupa el cariz que está tomando todo esto de poner imágenes que seguramente se queden en el momento y no reflejen la realidad. Imágenes que construyen una vida sin problemas a quien seguramente tenga más que tú, que te quieres parecer a…

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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“Tal vez mañana”

elobservador

Imagen de El Observador

Este verano he leído “Tenía que sobrevivir” de Roberto Canessa y Pablo Vierci. Habla de cómo fue la supervivencia en los Andes, narrada a partir de testimonios de familiares, amigos y pacientes de doctor Canessa. Un libro que atrapa y que sin duda alguna te ayuda porque está narrado de tal manera que tú también sufres con el joven Roberto Canessa. No cuento más porque te recomiendo el libro, y tú mismo lo descubrirás. Un libro lleno de esperanza, de miedos, pero también de grandes enseñanas: seguir adelante cuando están a punto de caerse.

“Tal vez mañana” es la consigna de la sociedad de la nieve. Así lo describe Canessa. “Tal vez mañana” es esperanza. “Tal vez mañana” es continuar en el camino. “Tal vez mañana” es esfuerzo. “Tal vez mañana” es no desanimarse. “Tal vez mañana” encuentre por dónde ir. “Tal vez mañana” sea otro día mejor…”Tal vez mañana” y consiguieron sobrevivir a las inclemencias de la cordillera y que localizar “vida” al otro lado.

“Tal vez mañana” lo decimos nosotros también muchas veces. En nuestra particular cordillera; en nuestra particular tempestad…”Tal vez mañana” me salga mejor; “Tal vez mañana” lo vea de otra manera; “Tal vez mañana” lo consiga; “Tal vez mañana” aparezca…Es esperanza. Es seguir adelante. Es saber que algún día “tal vez mañana”. Cuando ya no lo pensamos es cuando ya no hay mañana y nos quedamos en la noche.

“Tal vez mañana” o “mañana será otro día”, también forma parte de nuestro vocabulario.  En el libro Canessa dice “lo difícil daba trabajo y lo imposible un poquito más”. Así es nada es fácil, todo es con mucho esfuerzo, para algunos más que otros (es innegable). Algunos lo tienen más fácil que otros, les llega mejor, pero el esfuerzo tiene recompensa, y el “tal vez mañana” se transformará en ahora.

Ahora que comienza el curso, como si fuera el inicio del año, es momento de tener esperanza, de saber que “tal vez mañana” llegue aquello que anhelo o se me resiste. Tantas y tantas cosas que deseamos que lleguen o que pasen y que a veces sólo las esperamos pero no hacemos nada para que llegue. Los supervivientes de los Andes lo fueron porque nunca se dieron por vencidos, a pesar de que estuvieron al límite en muchas ocasiones. Cuando parecía que había luz llegaba la tragendia.

En este libro también se indica que “el esfuerzo te torna mejor persona”. Y lo comparto porque cuando uno sabe lo que cuesta conseguirlo lo valora mucho más; cuando uno sabe que ha tardado tres años o seis o los años que sea en conseguir un trabajo lo valora mucho más, y sobre todo si es digno; cuando uno sabe que ha tenido que estudiar mucho para ese examen, sabe que nadie se lo ha regalado; cuando un sabe que ha tenido que ahorrar mucho para pagarse ese coche o esa casa sabe que le va a durar muchos años…El éxito no llega de un día a otro…El éxito en las personas llega cuando el “tal vez mañana” es un impulso para seguir intentándolo, para continuar con tu sueño, para superar todas las dificultades que hay que sortear, que son muchas, a veces imposibles pero posibles a la vez.

“Tal vez mañana”…y luchar hasta el último minuto.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Prolongación de nosotros: el móvil

chiste

Yo creo que el móvil se está apropiando de nuestra persona y de nuestro ser.  Somos prolongaciones del móvil. Ya si no queremos no pensamos porque estos aparatos que se han convertido en indispensables y casi vitales lo hacen por ti. Estamos conectados y enganchados al móvil. Es algo preocupante. Cada vez más.

Ir por la calle y que no sepas quién va delante de ti, ni te fijes en que aquí ha pasado esto, ni ver a quien te saluda, preocupa. Párate y fíjate. Muchas personas van hablando por teléfono o whatsapeando o se paran y se hacen un selfie (lo de los selfies así por así no lo termino de entender). Hace unos días recibimos una llamada de teléfono para quejarse, bueno pues la mujer que llamaba estaba en un supermercado, pagando la compra. No entiendo si no podía esperar a salir a la calle para hacer la llamada, que llamó ella, no recibió la llamada.

Ya no nos perdemos si nos queremos. El google maps nos da seguridad. ¡No importa tengo el móvil, pongo el google maps! Solemos decir o pensar cuando tenemos que ir a algún sitio. Ya no en coche, si no por la calle. Ya es habitual ver a la gente, sobre todo turistas, que llevan el móvil en la mano escuchando las indicaciones de una chica que algunas veces te lleva donde no quieres. Con lo bonito que es preguntar a las personas de lugar.

Ya no tenemos despertador. Dentro de nada –si no lo es ya- será un objeto de los del recuerdo. Esto se usaba para despertarnos. Ahora ponemos el móvil, y si queremos nos calcula hasta las horas de sueño.

Los niños ya no juegan. Si los padres quieren estar tranquilos, los preparan el youtube y listos a mirar el móvil para no dar guerra. Así padres tranquilos, sin tener que pensa en qué entretener a sus hijos.

Ya no hablamos, ya no nos felicitamos por teléfono…ahora todo lo arreglamos con un mensaje de WhatsApp; conversaciones de horas por WhatsApp. Ahora se puede hablar en la radio por este sistema de WhatsApp; pedir citas por este sistema; saber al instante cómo estamos, o  cómo no estamos…

Y son muchos los ejemplos…sólo con las funciones que traen de fábrica los móviles, que si ya nos ponemos con las aplicaciones el mundo de posibilidades es grandísimo.

Somos esclavos de los móviles; se acabaron las conversaciones de tú a tú, de mirarnos a los ojos, de saber por nuestro tono de voz qué tal estamos, de reconocernos…

Necesitamos desconectar; de priorizar cuando tengo el móvil cerca y cuando se puede dejar lejos sin tener que estar pendiente de los mensajes, de las redes sociales y de todo lo virtual. Un móvil no puede esclavizarnos; no podemos coger depresiones ni tener ansiedad por el móvil o por si me he dejado el cargador en casa… Es por demás la dependencia que tenemos; ni en vacaciones desconectamos.

Aprendamos a diferenciar cuándo y cómo, pero no siempre. Antes nos comunicábamos igual y llegábamos a los sitios, nos enterábamos de las noticias, nos tratábamos de tú a tú…Quizás sea cuestión de volver a lo de antes…

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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