La abuela, mi abuela

manos abuela

Este post le habré iniciado en mi pensamiento muchas veces pero nunca me atrevía a dar el paso a ponerle por escrito. Ni en las últimas semanas. Siempre pensaba: “me voy a adelantar”, “todavía no”, “no es el momento”…y ahora ya sí lo es. Ya ha pasado una semana. Y sólo me sale escribir recuerdos…

Solo he tenido una abuela, porque a mi abuela Sagrario no la conocí, murió antes de que naciera, por lo tanto mi abuela María era siempre “la abuela”. La llamábamos abuela y hasta el final de su vida nos reconoció por la voz.

Los abuelos marcan la vida de los seres humanos. Los míos, mucho. Mi abuela  María siempre ha estado acompañándonos, en todos los momentos, en los buenos y en los malos. Somos lo que somos también parte al ejemplo de nuestros abuelos. De ellos heredamos a través de nuestros padres, hasta la personalidad y los valores. Seguro que tú que lees este post también te acuerdas ahora de tu abuela, y no hay día que no recuerdes un dicho o frase suya.

Vienen tantos recuerdos a la cabeza que se agolpan de golpe y que dejan huella en nuestra vida. Cuando íbamos a la huerta las tardes de verano; cuando hice mi primera entrevista de trabajo que vino conmigo o cuando no entendía porque al venir de la piscina siempre nos duchábamos: “si estáis limpias. Eso es de ser estrozonas”, decía. O cuando éramos niñas y nos enseñaba los días de la semana en valenciano, recuerdos de su época en la Guerra Civil en Agres…siempre soñó con volver.

Fue niña de la Guerra Civil, apenas conoció a su padre. Su madre siempre con ella, y hasta el final de su vida fue la palabra que más pronunciaba “madre”. Se separó de ella para ir a Agres, sin saber si volvería a verla….Su estancia en Agres marcó su vida y el de las personas que estuvieron allí. Allí vió el mar, que tantas veces contaba.

Su vida fue de mucho trabajo y mucho sacrificio; también de mucho sufrimiento. Los abuelos que vivieron la Guerra Civil eran de otra pasta y su vida siempre estuvo marcada por esa guerra, en sus costumbres, en su forma de ver la vida, en el trabajo, en el esfuerzo, en la lucha diaria. Siempre en el campo, no iban a ningún lado. Mi abuelo en el campo y ella vendiendo, recorriendo el pueblo con su carro de verdura, puerta por puerta, plaza por plaza…Estuvo vendiendo hasta que ya no pudo más por edad, pero la gustaba mucho el tú a tú y el hablar con unos y con otros…No salió apenas de Illescas;  vacaciones no existían, si acaso los días de la feria que descansaban uno o dos días, se daba por satisfecha…y siempre decía: “yo lo doy por visto”. Aspiraciones trabajar, trabajar y vivir.

Una mujer con genio y a la que no la gustaban las “paponás” como ella decía; con carácter para no aceptar lo que no consideraba justo; y eso sí, siempre con una frase en sus labios: “estoy muy mala”, marcada por el dolor de huesos fruto del trabajo de tantos años.  Luchó hasta el final, y se fue apagando poco a poco.

Gracias a ella supimos lo que era la acogida. Su casa siempre estaba abierta, los que iban a comprar o los que pasaban a ver o los que iban al fresco al patio, o al brasero, siempre acogía a todo el mundo; todo el que pasaba encontraba sitio en su casa, en eso se parecía a su madre. Una casa en la que todo se aprovechaba, lo que la gustaban las figuritas de adorno, todo la venía bien…Recuerdo cuando limpíabamos el polvo, que siempre ella iba detrás a colocarlo tal y como ella quería.

Como tenía tantas arrugas y no se quiso poner la dentadura postiza por miedo (eso sí era muy miedosa, porque era muy nerviosa)  no le gustaba mirarse en los espejos. Cuando íbamos a los centros comerciales ni siquiera se miraba porque “le daba horror”…qué cosas en los últimos años  sí se prestaba cuando le decíamos “vamos a hacernos un selfie”; qué entendería por selfie, pero no decía que no…

Son tantos y tantos recuerdos que vienen ahora a la cabeza, tantas costumbres que aprendimos…que doy gracias a Dios por mis abuelos, porque parte de lo que soy es gracias a su ejemplo; a todos los valores que nos han dejado. No tendrían estudios pero tenían el aprendizaje de su vida y sus vivencias para darte cuenta de que con mucho trabajo, con mucho esfuerzo y siempre mirando al frente es posible salir adelante.

Gracias a Dios porque han estado muchos años con nosotros; los hemos disfrutado mucho y hemos estado con ellos desde siempre. Abuela María tenía 95 años y en la víspera del Domingo de la Transfiguración nos dejó para siempre, ya en nuestro recuerdo y encontrándose ya con su madre, sus hermanos y mi abuelo Esteban desde el cielo.

Termino como acabé el post de mi abuelo: Y como diría abuelo Esteban “muchas gracias al personal”. @moniqueilles /Mónica Moreno

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Neymar y 222 millones

neymar sport

Neymar. Fotografía de sport.com

Menos mal que ya se resolvió la película del verano. A alguno le quitaba el sueño si Neymar se iba a o se quedaba. Después de estar toreando a los periodistas y mareando la perdiz, por fin se va. A mí la verdad es que me da igual que esté o que no. No soy nada futbolera y cada vez más comulgo menos con el mercado del fútbol por muy buenos  y estrellas que sean los jugadores. No me parece nada ético que por dar una patada a un balón se paguen millones de euros, cuando hay profesiones que sí dan “vida” y no tienen sueldos dignos. Sí ya sé que luego entra en juego la publicidad, las marcas y todo lo que se quiera pedir por la imagen de los futbolistas.

222 millones de euros es la cláusula de rescisión estipulada por el Barcelona para que Neymar se vaya al PSG. 222 millones de euros, el fichaje más caro de la historia del fútbol. Casi 37.000 millones de pesetas. Increíble. Yo es que consigo comprender cómo es posible llegar a estas cantidades y que no exista un límite establecido. Va en aumento. Ahora el Barcelona tendrá que hacer otros fichajes…es el siguiente capítulo, a ver cómo está el mercado de fichajes.

Cuando salen estas cantidades yo siempre hago la misma reflexión. ¡Qué injusta es la vida!¡Cuánta pobreza! ¡Cuánta desigualdad existe! Tantos millones de personas que no pueden ni saben cómo van a llegar a final de mes; tantas personas sin trabajo y con el trabajo que tienen no les da para ningún extra; tantos seres humanos muriéndose de hambre; tantos jóvenes de 25 años como Neymar con sus estudios acabados que no encuentran trabajo y pueden ser doctores, ingenieros, arquitectos, periodistas;

Y nosotros en este mundo consumista  estamos pagando millones por deportistas de élite, que seguramente (no conozco a Neymar) no saben ni el dinero que tienen y qué hacer con ello. Que si colección de coches de lujo, que si A que si B. No digo yo que sean los más felices del planeta, porque comprobado está que el dinero ni la fama da la felicidad.

Siempre ha habido desigualdades; siempre ha habido ricos y pobres; y yo creo que siempre los habrá. En todas las familias hay unos más pudientes que otros, pues en la sociedad es así. Y más en la sociedad tan consumista en la que vivimos. Pero tenemos que luchar y trabajar para que las desigualdades sean menores. Para que en una parte del mundo se paguen 222 millones de euros por un jugador de fútbol y en otra parte del mundo –o no tan lejos- haya quien no tenga qué comer, ni conoce lo que es el agua, ni la electricidad.

¿Es justo que se paguen 222 millones por un jugador? ¿O que se ganen más de 300.000 euros semanales como hay jugadores que lo ganan? Yo no encuentro explicación razonable. ¿Alguien me lo puede ofrecer?

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Estás en el paro…ánimo. Hay esperanza

esperanza

Estar en el paro de larga duración marca, y marca mucho la vida de las personas y sus familias. Cuando uno lo ha pasado y lo ha vivido entiende lo que se siente cuando ves los datos del paro de cada mes o de la EPA y estos han bajado y tú no eres uno de los afortunados. Entiende que lo que esperas con muchas ganas no llega, y no sabes cuándo será y si llegará. Estar en desempleo sí es buscar trabajo y eso ya es un trabajo, un trabajo que mina cuando ves que no da frutos, ni buenos ni malos; cuando ves tantas injusticias a tu alrededor; cuando ves que por el hecho de ser hombre o mujer, o de tener tantos años, o de ser de aquí o de allí ya no tienes posibilidad.

El paro agota.  El paro termina con la esperanza. El paro ofrece oportunidades de formarse, de cambiar, de reinventarse…sí es bueno pero no siempre es fácil.  En España hay demasiado desempleo. Felicidades porque ha bajado el paro, aunque también hay tanto contrato que no da ni para comer, que trabajando sigues estando en la pobreza. Esto es fruto de la gran crisis que hemos vivido y que como nuestros abuelos recordaron la Guerra Civil porque la vivieron en primera persona, los que hemos vivido la crisis en primera persona cuando seamos más mayores también diríamos: “es que antes de la crisis esto era así….y después es…”.

Hay quién dice que ya no será nada igual, pero que de todo hemos aprendido y hemos visto las consecuencias de la mala gestión, de cómo los riesgos no se medían. Hace tres años no vivíamos pendientes de la prima de riesgo, de si nos intervenían, de si los bancos no tenían beneficios…De no entender nada de economía, a ser expertos. Ahora sólo sabemos que los que estaban mal y no consiguieron trabajo están cada vez más desesperados.

Hace unos días escuchaba una entrevista en la radio de un emprendedor que había tenido una inmobiliaria y que con los años duros su empresa se vio en la ruina; su mujer también con un negocio, también en la ruina. Su historia estaba llena de esperanza porque después de mucho sufrimiento, de pasarlo muy mal, de no saber por dónde salir…un día se enciende la bombilla y comienzan un negocio que ya está extendido en todo el mundo. El emprendedor animaba a no desesperar porque sólo el que se queda parado y metido en el “no puedo”, en “el no sé que será de mí”, es el que no sale adelante. Él terminaba diciendo: “el que la sigue la consigue”. En la radio le pusieron de ejemplo de cómo estando hundido completamente, consigue salir adelante. Pasaron años, y años pero ahí está…y él recordaba: “no ha sido un camino de rosas, ni lo sigue siendo”.

O hace unos días recibíamos una carta de una persona del Albergue de Toledo que por fin había encontrado trabajo, y escribía dando las gracias por la ayuda recibida en Cáritas. Él decía, es posible salir adelante…

Pues a todos los que están en paro, que no ven luz al final del túnel, darles muchos ánimos y lo que yo siempre digo: cuando menos te lo esperas Dios te sorprende y recibes una llamada para lo que tú estás deseando…Eso lo digo por experiencia…Hace dos años yo estaba así…y de repente…ya sabéis cómo siguió.

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¿Qué pasa si….?

fuerte dibujjo

“¿Qué pasa si la chica gorda del fondo quiere bailar contigo? “ Me quedé ojiplática cuando escuché en una entrevista al periodista preguntar al entrevistado en la radio. Estaba conduciendo y de verdad que se me puso mal humor. El entrevistado es policía pero le gusta mucho bailar salsa. La entrevista me estaba gustando pero al llegar a esa pregunta me pareció una mala pregunta y muy ofensiva. ¿Qué va a pasar? ¿No tiene derecho la chica a bailar porque sea gorda? Menos mal que el entrevistado respondió muy bien diciendo ¿qué más da cómo sea la chica? Quizás sea la que mejor baile, la imagen no tiene nada que ver.

Lamentablemente esta pregunta se sigue dando porque por muy avanzados, modernos y liberales que seamos o presumamos seguimos discriminando a las personas por su imagen. Si es gorda (ya la palabra a mí me molesta) ¿no tiene derecho a bailar? ¿se tiene que esconder? Así creamos complejos cuando vivimos en una sociedad en la que las personas fuertes (ya no las curvi que eso es otro debate) se ven mal; están más que miradas. Hace unos años mi dentista que estaba fuerte –luego se operó- me decía: “me da horror ir a una churrería porque siempre había alguien que decía: “así estás tú”. Como si estuviera comiendo churros todos los días o no tuviera derecho”. Esto pasa y mucho.

O cuando vas a una tienda  y ya los dependientes te dicen: “no te vale”. “No es para ti”. Y la prendas que tienes en la mano no es para ti que es para un regalo. Normalmente te callas, porque sabes que no merece la pena, aunque si se hablara en un momento concreto quizás estas situaciones ya no pasarían y estas personas cambiarían de actitud. ¿Qué sabrán por qué esta persona es fuerte o no?

No podemos consentir este tipo de preguntas ni de situaciones; no podemos permitir que la imagen o el peso ya sea suficiente para tomar decisiones o para elegir o para ya definir a una persona.  No es justo. Ya desde niños hay que enseñar a respetar a todas las personas. Todos somos iguales, unos más grandes que otros; unos más gorditos que otros; unos más guapos que otros; unos más bajos que otros…pero todos iguales. ¿O no?

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¿Es rentable ser bueno?

bondad

De vez en cuando me gusta leer los relatos de José Luis Martín Descalzo. Me ayudan mucho en mi día a día. Hace unos días encontré un archivo en mi ordenador que se titulaba “24 maneras de amar” de este conocido autor. Entre las historias estaba la de de dos hermanas, Piluca y Manoli, en un relato que tituló “¿Es rentable ser bueno?”.

A estas  hermanas José Luis Martín Descalzo les dijo en una ocasión que eran imágenes de Dios y por lo tanto tenían que tratar a los demás como si tratasen a Dios. Piluca lo tomó al pie de la letra, y así lo hacía a todo el mundo le trataba muy bien, con paciencia, perdonando…como debe de ser. Pero su hermana le hacía la vida imposible, le exigía a Piluca todo, nunca cedía, siempre se salía con la suya. Tanto que Piluca llegó a decir:  “Padre, explíquele a mi hermana que también yo soy Dios, porque así no hay manera de vivir.”

La historia de Piluca y Manoli nos ha pasado a todos. ¿A que sí? No os suena eso de “cuanto mejor me porto peor me tratan”. O “no se puede ser bueno”. Así es y es que todas las personas no somos iguales, y en la vida ya se sabe si no quieres estar discutiendo todo el día –con determinadas personas- o cedes o ya sabes que te pasa como a Piluca. Vivimos en un mundo donde el egoísmo, el yoismo, la falta de respeto, el no saber ceder está a la orden del día, y en ocasiones “no se lleva ser bueno”, e incluso cuanto más malote o malota seas más “molas”, como dicen los modernos. Más mal genio, más te respetan; mal carácter, intratable, nadie se mete contigo.

Hace unos meses hice un ruta con adolescentes, y una de las chicas le decía a una amiga: “te voy a dar un consejo, en esta vida no sirve ser sólo guapa ni buena tienes que ser muy soberbia, porque te irá mejor”. Lo decía toda confiada. Tendría 14 años las chica. Un poco preocupante, si ya tiene estos pensamientos.

No podemos construir una sociedad basada en el mal; sin buenos corazones, que compartas, que cedan, que hagan el bien; porque el mal se impone solo; el bien no se hace visible. Tener buen corazón sí es rentable, aunque nos pisoteen; nos duelan lo que nos hace, pero yo creo que se está más en paz y más tranquilo que estando permanentemente a la gresca los unos y los otros.  Al final los buenos corazones, aunque tarden en reconocerse, son los más queridos; los malos, los más temidos, y los más solos.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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