En los caminos de la vida

camino

En los caminos de la vida nos encontramos personas -y también nos encontramos con nosotros mismos-:

Atentas

Comprometidas

Alegres

Tristes

Tóxicas

Serviciales

Orgullosas

Soberbias

Generosas

Afables

Cariñosas

Sabias

Ricas

Pobres

Inteligentes

Rebeldes

Prudentes

Ingenuas

Antipáticas

Respetuosas

Bruscas

Malhumoradas

Envidiosas

Sociables

Competitivas

Interesadas

Extrovertidas

Tímidas

Depresivas

Conservadoras

Obsesivas

Impulsivas

Nerviosas

Rencorosas

Hostiles

Expresivas

Entusiastas

Crueles

Variables

Trabajadoras

Vagas

Disciplinadas

Ordenadas

Desordenadas

Susceptibles

Sensibles

Egocéntricas

Compasivas

Inestables

Necias

Cobardes

Felices

Infelices

Calmadas

Mentirosas

Humildes

Sencillas

Fantasiosas

Soñadoras

Realistas

Voluntariosas

Amigas

…. y muchos más tipos. En los caminos de la vida nos encontramos con todas y muchas más tipos de personas con las que nos tenemos que relacionar, convivir, trabajar…e incluso amar. Personas, en principio todas iguales…en la práctica la realidad dice que no lo somos. Iguales y diferentes.

…En los caminos de la vida.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno
P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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El respeto paga siempre

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Pixabay

““Había una vez un señor muy rico y muy sordo.

Un día un sirviente al darle las zapatillas, le dijo (creyendo que no lo oía): “Entonces, viejo chocho, ¿Dónde has ido a perder el tiempo?”

El viejo repondió: “He estado en el centro de la ciudad, en una tienda donde he comprado el último modelo de aparato acústico mientras tanto ¡tú quedas despedido, en el acto!”

El respeto paga siempre, el desprecio es un boomerang”.

Este cuento está recogido en el libro “La tienda del alma. Cuentos con sprint”, de Pino Pellegrino.

El respeto, ¡ qué necesario es hoy en día!. Qué necesario es promover el respeto entre unos y otros; entre todos los seres humanos. La convivencia se basa en el respeto de los unos y otros. Todos somos diferentes, cada uno con nuestras circunstancias, creencias, particularidades, opiniones, rarezas …y si todos nos proponemos imponer  nuestras ideas, opiniones y creencias la convivencia se hace imposible. El respeto siempre paga, como dice Pino Pellegrino; el desprecio es un boomerang que va y que viene; y siempre, siempre se devuelve.

Ahora el respeto no se lleva, incluso parecen de otro tiempo aquellos que piden respeto. Es como si solo hubiera una opinión o un pensamiento. Es lo que yo digo y no acepto más. El respeto a las personas mayores es algo que no se promueve. El respeto a los profesores y maestros, menos todavía. Antes teníamos bien claro que ante todo respeto, y desde niños nuestros padres nos lo hacían ver. El respeto a los padres era prioritario en nuestra educación, y a nuestros abuelos qué decir. Hoy es fácil ver a niños de poca edad cómo pierden el respeto a los abuelos y adolescentes que no conocen lo que es respetar a su madre o a su padre. Adolescentes que no saben el significado de respetar, porque entre ellos tampoco lo logran.

¿Por qué no hay respeto? ¿Por qué se está perdiendo? Se pierde porque no hay ejemplos para ello. El ejemplo de unos con otros es fundamental para impulsar el respeto. ¿Qué respeto va a haber si en televisión unos y otros no se escuchan, no se respetan en sus opiniones? ¿Qué respeto va a ver si nuestros dirigentes pierden las formas enseguida, si en cuanto hay diferencias se produce el insulto? ¿Qué respeto va a haber si ya todo vale?

Y qué decir de los creyentes, de aquellos que manifestamos la fe. En muchos casos perseguidos, en otros callados, en otros se nos considera raros y hasta de siglos pasados. Yo siempre pregunto lo mismo ¿qué mal te hago yo?

Respetar es amar; respetar es convivir…Puede ser que no tengamos las mismas opiniones, ni tengamos nada en común, pero ante todo tú y yo tenemos que convivir y tenemos que hacer convivir, por lo tanto, respeto. Hay límites que por respeto no podemos sobrepasar.

Es obligación de todos que con nuestro ejemplo testimoniemos el respeto entre unos y otros, predicando con humildad y con paciencia, porque al fin y al cabo todos somos iguales. Si tú no predicas con el ejemplo, entonces, ¿qué esperas?

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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El recuerdo y la cápsula del tiempo

recuerdo mónica moreno

Mirando las fotografías del móvil me encontré con una que me gustaba mucho y es la que ilustro. Fotografías que acumulas bien porque no las quieres borrar, porque te da pena; bien porque no sabes si algún día las necesitarás y cuando lo precisas las has borrado; bien porque no sabes por qué las guardas; bien porque te traen recuerdos que no quieres olvidar…o bien porque hago una fotografía pensando que algún día escribiré sobre ella y sobre lo que me dice.

Esta fotografía toma una pintura que estaba realizada en una casa donde veraneé este verano. Me encantó ver a la señora con el cubo regando porque me recordaba a mi abuela. Cuando era pequeña y ya de adolescente nos encantaba regar el patio y la puerta de la calle (antes se barría la puerta y se fregaba todos los días (ahora dependerá de los pueblos), con el cubo, así echando agua, que en muchos casos caía más agua en los pies que en el suelo.  Imágenes que nos llevan al recuerdo, a tiempos pasados…menos mal que existe el recuerdo de las personas que ya no están con nosotros. Se recuerdan momentos, instantes, palabras y circunstancias.

El recuerdo es según dice la Wikipedia “imagen o conjunto de imágenes de hechos o situaciones pasados que quedan en la mente”. Yo creo que no son sólo imágenes son también palabras, momentos, sentimientos…El recuerdo es mucho más. Yo recuerdo a mi abuela echando el agua con el cubo pero no recuerdo exactamente qué llevaba puesto ni cómo era el día. El recuerdo es mucho más que una imagen.

Recuerdos que nos llevan al pasado, a vivirlos de nuevo; recuerdos que no son todos iguales ni para todos iguales. Dos personas pueden vivir lo mismo y no recordar lo mismo. El recuerdo es personal y particular; se comparte pero no se puede transmitir igual que se recuerdo. El recuerdo está en cada uno de nosotros.

Hay recuerdos que son únicos y de cada persona; recuerdos que incluso se repiten muchas veces porque forman parte de ti. A veces los repites tanto que no sabes si ya lo has contado o no. Recuerdos de la vida. Recuerdos de nuestro crecimiento.

Recuerdos positivos o negativos. De los negativos se recuerdan porque dejan una gran huella en nosotros; tienen un gran valor: lo que aprendemos de ellos. Hace poco escuché una frase que decía: “Hay días que se enseña pero todos los días se aprende”, y en ese aprender están los recuerdos.

Los verdaderos recuerdos son los que se fijan en nuestra mente. Nunca se borran pase lo que pase. Hoy nos podemos acordar porque hay muchos medios para recordar, pero nunca es igual. Uno se acuerda del día de su boda o de ese acontecimiento tan importante. Tiene un recuerdo, pero los sentimientos, lo vivido ese día ya no vuelve. El recuerdo es único. Es como una cápsula del tiempo, en la que se para una vivencia o una noticia vivida por cada uno. Hasta las noticias de las que no somos protagonistas pero sí sabemos de ellas pueden y son recuerdo.

“Llegará un día que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza”. Paul Géraldy

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno
P.D.- Esta reflexión no podrá reproducirse en otro medio sin permiso ni autorización de la autora

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Periodistas…si total

periodismo

Esta semana ha sido san Francisco de Sales, patrón de los periodistas. Siempre por estas fechas me gusta escribir sobre los periodistas y sobre esta profesión que en ocasiones – y yo creo que son muchas- minusvalorada, incluso por nosotros mismos. Recientemente he vivido en primera persona cómo hay quienes nos menosprecian, con aquello “Si total para lo que hacen”. Gracias a Dios son los mínimos pero existen y duelen. Y son aquellas personas que se permiten opinar de aquello que no conocen y que tampoco les interesa conocer.

Estaba en un acto y había un cámara de televisión al lado mío sentado. Como no había comenzado el acto pues estábamos hablando. Llegó un señor que nos conocía a los dos y como quería sentarse en ese sitio y no en otro (porque había más), obligó al cámara a levantarse y yo me quedé con cara de asombro porque había más sitio. Y le dije” ¿te quieres sentar donde yo estoy?” Y el señor dijo: “Si total para lo que hace mirar detrás de la pantalla?”.

Días después fui yo la protagonista de un “Si total…”,  cuando intentaba cerrar una fecha para un acto en el que se necesitaba convocar a la prensa para difundir el acto. Yo no estaba la fecha que me querían poner y sin estar yo no se podía convocar, o así lo entiendo yo, más cuando una es responsable del área. Respueseta: “No hace falta que estés tú, si total…”. El “Si total”…es como decir, “si total tu trabajo qué más da”. “Si total tú no eres necesaria” “Si total para qué. Tú convocas y ya está…”. Pues sí nadie es imprescindible, y hacerse se puede hacer.  Claro que sí.

El “Si total” tiene muchas connotaciones y en esas dos palabras se pone de manifiesto lo que se esconde detrás de quienes a los periodistas nos consideran un estorbo o incluso un “toca narices”, porque a veces no se hacen las cosas como uno quiere ni cuando uno quiere. Porque es una profesión que está menospreciada, y mucha culpa la tenemos nosotros mismos, los propios periodistas, cuando lo permitimos.

Los periodistas somos profesionales. Intentamos serlo, aunque no siempre es fácil. La mayoría lo intentamos serlo; porque en todos sitios hay gente para todo. Profesionales que trabajan muchas horas, en condiciones que no siempre son las mejores; que están siempre pendientes de lo que ocurre; que son altavoces y testigos de la actualidad; que tienen que aguantar muchas críticas; que son los que nunca se enteran de nada…. Sólo cuando se entiende el periodismo se pone en valor que gracias a los periodistas se conocen los sucesos, las noticias, se da publicidad a eventos, se denuncian injusticias…se da difusión al día a día. Sí es verdad y eso es discutible que la ética de muchos periodistas no es la mejor ética ni la profesionalidad; sí es verdad que el fin no justifica los medios; sí es verdad que muchos periodistas están sujetos al poder y a quien les paga;  sí es verdad que la verdad no existe o no se hace existir; sí es verdad que el buen periodismo cuesta encontrarle… Sí es verdad y el mundo de los periodistas es un mundo muy competitivo, muy duro y muy difícil, donde hacerse respetar es muy complicado; donde los periodistas somos de los profesionales que más nos vigilan y más nos critican; donde nosotros mismos no somos piña y competimos entre nosotros…Todo es verdad, pero somos profesionales respetables donde el “si total…” duele.

Los periodistas –aquellos que tenemos la suerte de trabajar en lo que nos gusta- somos periodistas orquestas. Pocos quedarán periodistas que sólo escriban, o que sólo hagan una noticia en radio o una pieza en televisión. Pocos son…la mayoría somos periodistas orquestas, que escriben, hacen fotos, hacen vídeos, son community manager, organizan actos, carteles, acreditaciones y podría seguir…y no pasa nada. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos.

Una profesión conocida y desconocida a la vez…

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno
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El egoísmo

egoismo

El egoísmo es la raíz de todos los pecados. De aquí nacen todos los demás y todos los males. El egoísmo de cada uno es el que genera otros pecados o malas acciones en relación a los demás. El egoísmo está en nosotros y hay quienes lo tienen activado al 100%. Trabajan su egoísmo; un egoísmo que se traduce en protagonismo; y que cuanto más lo trabajan peor son.

Repasa tu semana  y seguramente todos los días te habrás encontrado cara a cara con el egoísmo. Quizás lo hayas sido tú o quizás lo hayas tenido cerca. El egoísmo toma muchos disfraces, y a veces no se ven pero finalmente dan la cara. El egoísmo te hace ser soberbio, ser orgulloso, sentirte superior, rencoroso y todo aquello que te hace crecer tu ego.

A veces no reconocemos nuestro egoísmo. Actuamos como si lo hiciéramos bien, sin tener en cuenta que quizás no esté bien y con nuestro egoísmo estemos dañando demasiado a los otros. El egoísmo te lleva a estar inseguro, porque como cada vez quieres más, y más…al final no descontrolas todo; el egoísmo te lleva a considerar al otro inferior (aunque no lo quieras), y a tu servicio…

El egoísmo te hace ser sordo. Los consejos no se escuchan; las advertencias tampoco y las sugerencias no existen para el egoísmo. Soy yo y todo lo que considero y me da igual si está bien o está mal.

El egoísmo no conoce la humildad El egoísmo no da “puntada sin hilo”. El egoísmo hace más grande aquello que hace, agranda sus hechos y acciones, aunque a simple vista no sea así. Egoísmo y humildad se llevan mal.

El egoísmo es el yo mismo y mis circunstancias. La opinión de los otros, la crítica no tienen entrada en el egoísmo. No hay relación con la sinceridad, porque cuando dice A está pensando en B para que no hagas C. El egoísmo es especialista en estrategias.

Estoy segura de que pones rostro al egoísmo. Quizás lo seamos nosotros mismos. Ojalá nos demos cuenta de nuestro egoísmo y abandonemos nuestro ego para trabajar más la generosidad, la escucha, la empatía…Cuánto nos falta pensar más en el otro; en lo que necesita, en cómo está, en si puede o no…Tener cerca a un egoísta hace mucho, mucho daño, y al final terminas alejándote.

El egoísmo conoce la soledad; el egoísmo se delata solo.  El egoísmo se interesa por el otro cuando el otro le interesa.

Termino con un refrán que escuché hace unos días en el programa de Teresa Tadeo, que decía “Primero son mis dientes que mis parientes”. Y cierto es.

Muchas gracias a todos. @moniqueilles /Mónica Moreno
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